La morosidad de las familias argentinas alcanzó un 12,1% en febrero de 2024, un aumento de cinco veces respecto al año anterior, según datos del Banco Central. Este incremento impulsó el crecimiento exponencial de la industria de la cobranza, que compra paquetes de deudores a bancos y empresas, buscando recuperar parte del valor invertido.
La industria, que no genera productos, se adaptó a la crisis aceptando quitas de capital de hasta el 70% en algunas negociaciones, mientras intensifica la presión sobre deudores. Un empresario textil relató cómo aceptó una reducción de su deuda de 50 a 20 millones de pesos y obtuvo un plan de refinanciación, aunque su facturación cayó un 50% desde que asumió Milei.
Según un informe de la UBA, el endeudamiento de las familias se incrementó 57% desde el inicio del gobierno de Milei, con un uso creciente de tarjetas de crédito en supermercados. La morosidad combinada de tarjetas, préstamos y billeteras virtuales alcanza casi el 25%, según datos del Banco Central.
La Defensa del Consumidor de Buenos Aires reportó un aumento exponencial de quejas por hostigamiento de deudores, incluyendo llamadas a familiares y amenazas de embargos. Mientras, en Brasil, el presidente Lula Da Silva anunció un plan para renegociar deudas con tasas de interés del 1,99% y descuentos del 30 al 90% en el monto.
El informe del Grupo Atenas señala que el ingreso disponible de las familias argentinas cayó del 53% en 2015 al 30% en 2026, con gastos fijos en servicios, vivienda y transporte que absorben una proporción creciente del salario. Sin políticas estructurales, la morosidad y el endeudamiento no encontrarán solución, advierte el análisis.

