La efervescencia de los procesos electorales en distintos países de Latinoamérica, como el reciente caso de Colombia, no solo genera debate político, sino que también está encendiendo las alarmas de los especialistas en salud mental. Un estudio de la Universidad de San Buenaventura en Bogotá reveló que el llamado “estrés electoral” impacta significativamente el bienestar de los ciudadanos, con cerca del 30% de la población sufriendo síntomas como ansiedad, insomnio, irritabilidad y angustia.
La polarización creciente, las acusaciones cruzadas entre candidatos, el bombardeo constante de información (a menudo desinformación) en redes sociales y el tono agresivo de muchos debates contribuyen a crear un clima de alta tensión. Este ambiente no se queda solo en el ámbito político, sino que se infiltra en la vida diaria de millones de personas, afectando las relaciones familiares, laborales y de amistad, y generando una palpable incertidumbre sobre el futuro.
Para los expertos, este fenómeno va más allá de una simple preocupación cívica; se ha convertido en una cuestión de salud pública. Si bien las personas con antecedentes de trastornos mentales son más vulnerables, cualquier ciudadano expuesto de forma continua a noticias alarmantes, discusiones hostiles o temor por los resultados puede experimentar manifestaciones físicas y psicológicas de estrés. “La elección de un presidente implica consecuencias a mediano plazo en la seguridad psicológica, la salud mental, el empleo y el futuro del país; esto es interpretado por el cerebro como incertidumbre ante una amenaza”, explicó Deniss Morales, directora de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, quien destacó que el cuerpo responde con una alerta sostenida, afectando el sueño y aumentando la irritabilidad.
Uno de los aspectos más preocupantes es el deterioro de las redes de apoyo social. Las diferencias políticas han provocado distanciamiento en muchos hogares y conflictos en entornos laborales. En el ámbito digital, predominan los insultos y la confrontación, lo que agudiza la sensación de aislamiento y dificulta la regulación emocional en momentos de alta tensión. Preocuparse por el país es natural, pero el problema surge cuando esa preocupación impide el descanso, altera la convivencia o nos impide escuchar al otro sin verlo como un enemigo, según Morales.
Frente a este panorama, desde la Universidad de San Buenaventura se brindan recomendaciones clave para proteger la salud mental durante los períodos electorales. Entre ellas, se sugiere limitar el consumo de información política a momentos específicos del día, recurrir solo a fuentes confiables para evitar la sobreexposición a rumores y verificar la información antes de compartirla. Establecer límites saludables en las discusiones y en el uso de redes sociales también es fundamental para preservar el bienestar emocional.
Fuente original: Infobae

