Un nuevo capítulo se abre en el turbulento escenario político mexicano. Américo Villarreal Anaya, gobernador de Tamaulipas, se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta, enfrentando preguntas sobre la supuesta cancelación de su visa estadounidense y presuntos nexos con el crimen organizado. La polémica resurgió tras el escándalo que involucra a Andrés Manuel López Beltrán, conocido como “Andy”, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Villarreal Anaya fue abordado por la prensa el pasado 15 de agosto de 2026, donde, visiblemente molesto, negó rotundamente las acusaciones. Ante la insistente pregunta sobre su situación migratoria, el gobernador respondió con fastidio: “Ya la enseñé veinte veces”, refiriéndose a su visa. Además, desestimó las consultas sobre el caso de “Andy”, instando a los medios locales a centrarse en la agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum en el estado, en lugar de en los temas que sacuden la política nacional.
La sombra de la duda sobre Villarreal Anaya no es reciente. El 3 de junio, el prestigioso diario Los Angeles Times publicó un artículo explosivo, citando fuentes que aseguraban que tanto el gobernador de Tamaulipas como su par de Sonora, Alfonso Durazo, estaban bajo investigación de las autoridades estadounidenses. Los motivos serían presuntos lazos con el crimen organizado, lo que habría llevado al gobierno de Donald Trump a retirarles la visa a ambos mandatarios.
El informe de Los Angeles Times detalló que Américo Villarreal estaría siendo investigado específicamente por contrabando de hidrocarburos ilegales, una práctica conocida en México como “huachicol fiscal”. Más allá de las acusaciones, la publicación sugería que ambos gobernadores estarían cooperando como informantes del gobierno estadounidense, lo que les habría permitido mantener sus cargos y seguir desempeñando sus funciones en la administración de Sheinbaum bajo una supuesta libertad condicional.
Fuente original: Infobae




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