El noreste de Estados Unidos fue golpeado con fuerza este jueves por un sistema de tormentas intensas, que incluyó fuertes lluvias, vientos huracanados y la confirmación de posibles tornados. La situación generó un caos generalizado, con inundaciones que dejaron a decenas de personas varadas en sus vehículos, cortes de energía y daños significativos en infraestructuras y propiedades.
Uno de los puntos más afectados fue Long Island, donde un posible tornado tocó tierra en Atlantic Beach. Las imágenes difundidas muestran la devastación en un reconocido club de playa, con escombros dispersos y estructuras completamente destrozadas. Ante la magnitud del desastre, el funcionario del condado de Nassau, Bruce Blakeman, declaró el estado de emergencia y afirmó que, afortunadamente, no se registraron heridos de gravedad ni víctimas fatales, aunque los equipos de búsqueda seguían verificando que no hubiera personas atrapadas.
La situación de emergencia se extendió a otras zonas. En Jersey City, Nueva Jersey, los equipos de rescate trabajaron intensamente para liberar a 69 personas que quedaron atrapadas en sus autos por las repentinas inundaciones, con el agua llegando hasta las rodillas en varias calles. Además, en Dover, Delaware, se confirmó que un probable tornado causó importantes destrozos en toda la ciudad, derribando árboles, postes de luz e inundando rutas. Más de mil usuarios se quedaron sin suministro eléctrico, aunque la mayoría de los cortes se solucionaron rápidamente.
El Servicio Meteorológico Nacional había emitido alertas por trombas marinas y fenómenos similares a tornados en la región. Si bien la tormenta se desplazaba hacia el este y se esperaba que su intensidad disminuyera, las autoridades continúan evaluando los daños y coordinando las tareas de limpieza y reconstrucción. La población fue instada a permanecer en sus hogares y tomar precauciones ante la emergencia climática.
Fuente original: Clarín


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