Herman Cornejo, la figura del ballet argentino reconocida a nivel mundial, está de vuelta en su tierra natal. Desde Nueva York, donde reside, el aclamado bailarín compartió su emoción por el estreno de «Anima Animal» en Buenos Aires, una obra que para él trasciende la mera función y se convierte en un profundo reencuentro con sus raíces y la historia de la danza nacional.
La vida de Cornejo, sin embargo, estuvo marcada por un comienzo extraordinario. Con apenas once meses de vida, una grave afección lo dejó en estado crítico. En un relato que él mismo califica de «milagro», cuenta cómo su padre, un militar que regresó brevemente del frente de Malvinas en 1982, lo besó en la frente en lo que se esperaba fuera una despedida final, y él, contra todo pronóstico médico, abrió los ojos. Este episodio, según Herman, selló su destino y le infundió una seguridad inquebrantable para perseguir sus sueños, pasando de soñar con ser futbolista a dedicarse por completo al ballet a los ocho años.
Para Cornejo, la presentación de «Anima Animal» en Buenos Aires es la culminación de un largo anhelo. Esta obra no solo representa la recuperación de lo que considera una pieza fundamental del patrimonio nacional, sino que también rinde homenaje a la rica historia de la danza argentina. El bailarín reveló que su puesta en escena es un honor, ya que trae a la luz lo que pudo haber sido el primer ballet para Argentina en 1917, inspirado en el legendario Vaslav Nijinsky, cuya visita fue clave para impulsar la creación de una compañía de ballet en el país.
A lo largo de su brillante carrera, que lo llevó a ser una estrella del American Ballet Theatre en Nueva York, Cornejo siempre mantuvo una profunda conexión con sus orígenes. Reflexionando sobre los desafíos y triunfos, Herman subraya la importancia de la fe y la seguridad en uno mismo al pisar el escenario. También destacó la evolución del mundo del ballet, donde las antiguas rivalidades han dado paso a un ambiente de compañerismo y apoyo mutuo, algo que celebra en las nuevas generaciones de bailarines. Su regreso no es solo una función, sino una celebración de la resiliencia, el arte y el amor por la danza que lo une a su Argentina.
Fuente original: Infobae

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