Es un gesto casi automático para muchos argentinos: al terminar de preparar un té o una infusión, estrujar la bolsita con la cucharita antes de sacarla de la taza. Sin embargo, lo que parece una forma de aprovechar hasta la última gota de sabor, en realidad es un error que arruina por completo la bebida y puede tener consecuencias inesperadas para nuestra salud.
Expertos en infusiones advierten que esta costumbre libera de golpe los taninos más agresivos que quedan concentrados en las hojas. El resultado es una infusión áspera, amarga y con una sensación de sequedad en la boca que tapa por completo los matices originales y delicados de la bebida. Este fenómeno se intensifica en variedades como el té verde, negro y rojo, que naturalmente poseen una mayor concentración de taninos. Las infusiones de hierbas, como la manzanilla, son un poco más tolerantes, pero tampoco se benefician de este apretón final.
La forma correcta de retirar la bolsita es simple: dejarla escurrir por gravedad durante un segundo, sin aplicar ninguna presión. Así, se conservan los aromas y se evita la extracción forzada de esos compuestos amargos que desvirtúan el sabor. Además del famoso «estrujón», existen otras prácticas comunes que también influyen negativamente en la calidad de nuestra taza diaria.
Una de ellas es dejar la bolsita sumergida por más tiempo del necesario. Más allá de oscurecer la infusión, un remojo excesivo puede afectar el esmalte dental o irritar la garganta, e incluso aumentar la liberación de cafeína y taninos. El tiempo ideal de infusión varía: el té verde, por ejemplo, requiere entre dos y tres minutos con agua a unos 75°C, mientras que el té negro tolera temperaturas más altas (cercanas a los 95°C) y un tiempo de tres a cinco minutos. Para el té blanco, más delicado, el agua debe estar entre 70 y 80°C y no más de cinco minutos de contacto.
Finalmente, la temperatura del recipiente también juega un papel crucial. Se recomienda precalentar la taza o la tetera antes de verter el agua caliente. Un recipiente frío reduce la temperatura del agua de golpe, alterando la extracción. Otro detalle importante es el orden de preparación: siempre hay que colocar primero las hojas o la bolsita y luego verter el agua, nunca al revés. Respetar estos simples pasos –temperatura, tiempo de infusión y la forma de retirar la bolsita– garantiza una bebida más equilibrada, sabrosa y sin esa aspereza indeseada.
Fuente original: Infobae



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