El prestigioso Teatro Colón de Buenos Aires fue escenario de una noche que quedará en la memoria de los amantes de la música y la innovación. El aclamado contratenor polaco Jakub Józef Orliński, acompañado por el ensamble Il Pomo d’Oro, presentó «Beyond», un espectáculo que desafió las convenciones de la lírica barroca y sorprendió al público con una propuesta audaz y contemporánea, en el marco de la temporada del Mozarteum Argentino.
Durante poco más de una hora, los artistas ofrecieron un viaje sonoro a través de obras poco conocidas del Barroco temprano. El concepto de «Beyond», también título de su disco lanzado en 2023, se basó en la filosofía barroca de «la teoría de los afectos», buscando despertar emociones concretas en el oyente. Sin embargo, lo hicieron de una manera totalmente inusual: las piezas se encadenaron sin interrupciones, creando una atmósfera de ópera moderna sin necesidad de un argumento tradicional o una escenografía estática.
La performance de Orliński fue el eje central de esta experiencia. Lejos de la solemnidad habitual de la ópera, el contratenor cantó, actuó y bailó, transformando cada movimiento en parte de la dramaturgia. Recorrió la platea del teatro, llegó a cantar acostado en el escenario y, en un momento que generó asombro, ejecutó movimientos de break dance sobre la música de la Sinfonía de Demetrio de Carlo Pallavicino. Su versatilidad no se detuvo ahí; con mínimos elementos de vestuario y gestos, logró encarnar el personaje de una mujer anciana, demostrando una capacidad actoral excepcional.
Vocalmente, Orliński demostró por qué es considerado una superestrella. Su voz, de timbre pleno y masculino, se administró con una técnica impecable y una homogeneidad impresionante en todo el registro. Las exigencias de la coloratura y el control del aire no fueron un obstáculo, permitiendo que la expresión artística fluyera con total naturalidad. Il Pomo d’Oro, por su parte, se mantuvo a la altura, ofreciendo una interpretación del Barroco históricamente informada, con una flexibilidad y riqueza tímbrica que dieron vida a un repertorio complejo, incluso permitiéndose guiños melódicos que evocaron el rock o el tango.
Este espectáculo logró una hazaña: presentar música del siglo XVII de una forma que se sintió absolutamente presente y viva, lejos de ser una pieza de museo. La combinación de voz, cuerpo, humor y danza, junto con la improvisación, creó un lenguaje artístico unificado. Orliński e Il Pomo d’Oro demostraron que el arte clásico puede ser fresco, audaz y profundamente conmovedor, dejando una marca imborrable en el público del Teatro Colón y abriendo nuevas puertas para la interpretación lírica.
Fuente original: Clarín





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