La madrugada del 4 de mayo de 2026 parecía una jornada de retorno rutinaria enPuerto Cortés, Honduras.La brisa marina de la playa municipal envolvía el trayecto de dos hermanas que, tras cumplir con su jornada laboral, solo anhelaban llegar a casa.
Yorleni Alas, de apenas 18 años,caminaba junto a su hermana cuando la fatiga del camino se vio interrumpida por el rugido de una motocicleta. Un desconocido les ofreció un traslado por 150 lempiras; una oferta que, en la oscuridad y la vulnerabilidad de la hora, pareció una alternativa segura de transporte.Nadie imaginó que ese viaje en dos ruedasse convertiría en el inicio de una pesadilla familiar que hoy mantiene en vilo a todo el país.
El trayecto, sin embargo, se desvió rápidamente hacia el horror. En un punto del camino, el viaje se fracturó en violencia.La hermana de Yorlenisobrevivió para contar una historia desgarradora:fue víctima de abuso sexualy posteriormente abandonada a su suerte en la penumbra. En medio de la confusión, el tr

Fuente original: Infobae