El Día Internacional del Beso, conmemorado cada 13 de abril, celebra el beso más largo registrado en Tailandia durante el Día de San Valentín. Esta fecha también resalta la importancia del beso en las relaciones humanas, según un informe de la Agencia Noticias Argentinas.
Los orígenes del beso se remontan a la antigüedad, con vestigios hallados en la India, donde se encontraron figuras talladas en piedra que representan la práctica. A lo largo de la historia, el beso ha evolucionado desde un acto simbólico hasta un gesto social y afectivo.
El beso no solo es un acto erótico, sino que también aporta beneficios físicos. Estudios indican que aumenta los niveles de oxitocina, una hormona vinculada al placer y la afectividad, y activa hasta 36 músculos, según la especialista en Psicología Clínica Marina Sangonzalo Candel del Hospital Quirónsalud Valencia.
Además, el beso puede aliviar el dolor y reducir el estrés. Investigaciones de la Universidad de Lafayette en Pennsylvania muestran que disminuye los niveles de cortisol, la ‘hormona del estrés’, al liberar oxitocina. Sin embargo, no sustituye un tratamiento médico.
El Instituto Superior de Ciencias de la Salud destaca que el beso aporta beneficios psicológicos y físicos que mejoran el bienestar general. Este acto, que conecta emociones y fortalece vínculos, sigue siendo un elemento clave en la salud integral de las personas.

