La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia, un asesor político que fue una figura central en la estrategia comunicacional de la campaña presidencial de Javier Milei en 2023, generó un fuerte revuelo en la Casa Rosada. Fuentes cercanas al Gobierno se apresuraron a desvincularse del consultor, afirmando que “hace años que no tiene nada que ver con nosotros ni con el Presidente” y que Cerimedo se había enfocado en ofrecer sus servicios de consultoría y “campañas negativas” en otros países de la región.

Cerimedo fue aprehendido en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra, acusado como “autor intelectual” del ataque a balazos contra la activista boliviana Nadia Beller, quien sufrió tres impactos de bala. El consultor está siendo investigado por tentativa de feminicidio y permanece alojado en una celda de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen. Su llegada a la esfera libertaria se remonta a 2022, cuando ofreció sus servicios a Carlos Kikuchi, entonces responsable de la estrategia política, en un momento donde no abundaban los colaboradores.

El consultor es el CEO de Numen Publicidad, una empresa especializada en difusión y estrategia digital con enfoque político, reconocida por realizar “campañas negativas” y manejar un gran número de “trolls” en redes sociales. Cerimedo también fue dueño mayoritario de Madero Media Group, del cual vendió parte al periodista español Javier Negre. A su vez, el medio La Derecha Diario, vinculado a su órbita, es uno de los más retuiteados por el propio Presidente Milei en su cuenta de X, a pesar de que el vínculo directo entre ellos se habría diluido con el tiempo.

El escándalo se agrava al reavivar la polémica por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Beller, expareja de Cerimedo, lo acusó a él y a su esposa, Natalia Basil (quien tuvo un cargo en la ANDIS), de filtrar audios que desataron una investigación por presunta corrupción. La diputada Marcela Pagano ya solicitó a la Justicia que cite a Beller de manera urgente como testigo en la causa ANDIS, pidiendo además la preservación de grabaciones que la activista asegura poseer.

En los despachos de la Casa Rosada, la distancia con Cerimedo es notoria. Quienes en algún momento tuvieron un buen vínculo con él, ahora lo califican de “chanta” y “aprovechador”. Aunque no niegan las pasadas colaboraciones en estrategias, el gobierno busca a toda costa desvincularse de un asesor cuya detención y las acusaciones que lo rodean lo convierten en una “mancha venenosa” para la imagen oficial.

Fuente original: Infobae