El deterioro del crédito en el Gran Buenos Aires se aceleró en 2025, con una morosidad en préstamos a personas que alcanzó el 18,4% en diciembre, un aumento significativo frente al 4,9% del año anterior. Este incremento, que casi cuadruplicó la morosidad en doce meses, supera los niveles registrados en episodios críticos como 2019 y 2021, según datos del Banco Central (BCRA).
Los sectores más afectados incluyen la industria textil y del cuero (13% de mora), hoteles y restaurantes (12%), transporte (10%) y construcción (9%). Especialistas advierten que el impacto en la cadena de pagos afecta tanto a empresas como a trabajadores, en un contexto de expectativas económicas negativas y una urgencia en el gasto cotidiano.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, vinculó el aumento de la mora con la expansión descontrolada de créditos personales en la primera etapa del ciclo. «Los bancos otorgaron préstamos a ciegas, sin conocer adecuadamente la historia crediticia de sus clientes», señaló. Sin embargo, Bausili destacó señales de mejora, con una desaceleración en el deterioro de carteras y un impacto marginal que pierde relevancia en el sistema financiero.
Ejecutivos de bancos como Banco Provincia y Comafi Bursátil coincidieron en que el peor momento podría haber pasado, pero enfatizaron que la recuperación depende de una mejora sostenida en el entorno macroeconómico. Leandro Martínez de Banco Provincia destacó la necesidad de impulsar el crédito al consumo, mientras que Silvio Margaria de Comafi Bursátil señaló la necesidad de estabilidad para expandir el sistema financiero.
Los hogares son el epicentro del problema: la morosidad en créditos al sector privado alcanzó el 6,7% en febrero, con familias en un estrés financiero crítico (11,2% de mora). El desafío ahora es evitar una exclusión financiera prolongada y reactivar la confianza en un sistema que, aunque muestra indicios de saneamiento, aún requiere condiciones macroeconómicas sólidas para recuperar su dinamismo.

