Las largas jornadas laborales frente a una computadora se convirtieron en una realidad para millones de personas, y con ellas, una serie de dolores y molestias físicas que afectan la calidad de vida. Mantener una postura estática durante más de seis horas al día, con la cabeza inclinada y los hombros encorvados, es una receta segura para la aparición de tensión cervical, rigidez en la nuca y dolores persistentes en la zona lumbar.
El sedentarismo propio del trabajo de oficina no solo genera incomodidad, sino que puede provocar un acortamiento muscular significativo y descompensaciones posturales. Músculos clave como el psoas (fundamental para la cadera), los pectorales y los trapecios son los más afectados, mientras que la movilidad de la columna y las caderas se reduce progresivamente. Para contrarrestar estos efectos, especialistas en fisioterapia recomiendan una rutina de estiramientos que, con solo diez minutos diarios, puede marcar una gran diferencia.
Incorporar breves pausas activas a lo largo del día es crucial. Entre los ejercicios propuestos para liberar la tensión de cuello y trapecios, se sugiere sentarse en el borde de la silla con la espalda recta e inclinar la oreja hacia el hombro correspondiente, mientras se ejerce una suave presión con la mano opuesta hacia abajo. Mantener la posición por veinte segundos, repetirlo tres veces a cada lado, ayuda a mitigar la rigidez causada por la posición de la cabeza frente a la pantalla. Para abrir el pecho y corregir la postura encorvada, se pueden colocar las manos en el borde trasero del asiento y deslizar los glúteos hacia adelante, llevando los hombros hacia atrás y respirando profundamente por quince segundos.
Las manos y los antebrazos también sufren por los movimientos repetitivos del teclado y el mouse. Realizar estiramientos específicos para esta zona es fundamental. Asimismo, la columna vertebral necesita movimiento: entrelazar las manos detrás de la cabeza y girar suavemente el tronco hacia un lado, manteniendo las caderas fijas por diez segundos (cinco repeticiones por lado), mejora la rotación y moviliza las vértebras dorsales. Para las piernas, extender una pierna con el talón apoyado e inclinar el torso hacia ella por veinte segundos, alternando las piernas, reduce la presión lumbar.
Finalmente, el psoas, un músculo clave en la cadera, puede estirarse arrodillándose y adelantando una pierna en ángulo de 90 grados, empujando la cadera hacia adelante hasta sentir el estiramiento en la ingle. Mantener por veinticinco segundos por lado. Y para aliviar la tensión visual y mandibular, una técnica sencilla es frotar las manos para generar calor y colocarlas sobre los ojos cerrados por treinta segundos, seguido de un masaje circular en la mandíbula durante dos minutos. Estos pequeños hábitos pueden transformar tu jornada laboral, aliviando el estrés y el malestar físico.
Fuente original: Infobae




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