Laura Whisenant tenía una responsabilidad concreta: administrar los beneficios del Seguro Social que recibía su tío, un hombre mayor con discapacidades mentales que no podía manejar sus propias finanzas. Pero fiscales federales aseguran que durante años utilizó US$121.980 destinados a él para cubrir gastos personales.

Mientras tanto, su tío vivía en una casa de Detroit sin agua corriente, electricidad ni calefacción . Protección de Adultos terminó retirándolo del lugar en 2023 y describió las condiciones como “deplorables” e inadecuadas para que una persona pudiera vivir allí. También observaron que parecía estar desnutrido.

Whisenant fue acusada de fraude relacionado con su función como representante beneficiaria del Seguro Social. El Departamento de Justicia incluyó su caso entre 17 procesos anunciados recientemente por presuntas pérdidas superiores a US$1,3 millones para programas de beneficios federales.

Whisenant se convirtió en representante de su tío en 2013, después de la muerte de su padre. Su función le permitía recibir y administrar los pagos mensuales del Seguro Social para cubrir las necesidades del hombre.

Según los investigadores, recibía aproximadamente entre US$1.500 y US$1.800 mensuales.

Los registros bancarios examinados por las autoridades mostraron, entre marzo de 2017 y mayo de 2024, US$118.842 provenientes de pagos mensuales del Seguro Social y otros US$3.200 correspondientes a tres pagos federales realizados durante la pandemia.

Pero los investigadores sostienen que buena parte del dinero no fue destinada al beneficiario.

Entre los movimientos encontraron más de US$33.000 en pagos de tarjetas de crédito, US$7.600 a proveedores de telefonía celular, US$3.400 en gastos relacionados con vehículos y aproximadamente US$608 en salones de uñas, un gimnasio y un establecimiento de masajes.

También aparecieron más de 180 consumos en restaurantes, locales de comida rápida, panaderías y cafeterías, además de compras en tiendas de ropa femenina, comercios de bebidas alcohólicas y hasta un club nocturno de Las Vegas.

La situación en la que encontraron al hombre contrastaba con esos gastos.

En 2017, Whisenant trasladó a su tío a una casa de Detroit después de que un incendio dañara otra propiedad familiar en Ypsilanti. De acuerdo con la investigación, ella sabía que la nueva vivienda no tenía agua corriente ni electricidad.

La única fuente de calefacción era una chimenea a leña.

Un familiar declaró que las visitas de Whisenant fueron disminuyendo con el tiempo. En algunas ocasiones, aseguró, podía pasar más de un mes sin verlo. Cuando acudía, llevaba pequeñas cantidades de comida enlatada, bidones de agua y alguna comida preparada.

El hombre tampoco habría recibido atención médica ni odontológica mientras vivió allí.

La situación de su ropa fue otro de los detalles incluidos en los documentos judiciales. Un familiar afirmó que algunas prendas estaban tan deterioradas y contaminadas con bacterias que terminaron desintegrándose. También aseguró que utilizó los mismos zapatos hasta que sus dedos quedaron expuestos.

Protección de Adultos intervino finalmente en 2023.

En una solicitud para que se designara un tutor profesional, las autoridades señalaron que el hombre estaba en riesgo porque no tenía agua corriente, electricidad, calefacción ni alimentos suficientes y presentaba signos de desnutrición.

Posteriormente fue trasladado a una residencia asistida.

Fuente original: Clarín

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