El exministro de Economía, Hernán Lacunza, ya puso primera en su camino hacia las elecciones presidenciales de 2027, eligiendo la provincia de Mendoza como punto de partida para su recorrida por el país. Allí, mantuvo un encuentro clave con el gobernador Alfredo Cornejo, además de charlar con empresarios, productores y referentes de diversos sectores, con el objetivo de entender a fondo la realidad de las economías regionales, sus desafíos y sus oportunidades de crecimiento.

Acompañado por figuras como Esteban Allasino, intendente de Luján de Cuyo, y Gabriel Pradines, presidente del PRO mendocino, Lacunza confirmó su intención de competir por la Casa Rosada. El economista busca posicionarse como una «alternativa de centro» frente a la marcada polarización política actual, asegurando contar con el respaldo del expresidente Mauricio Macri. Según relató, Macri le habría dado luz verde para avanzar, señalando la necesidad de una nueva postura en el escenario político. Además, reveló haber dialogado con la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y con otros referentes para construir una propuesta consensuada, enfatizando que «los proyectos individuales no tienen sentido».

Lacunza, quien a fines de julio ya había manifestado su deseo de representar al PRO en 2027, aunque aclarando que era «prematuro» y sin aval partidario, busca que su espacio presente una opción distinta a la del gobierno de Javier Milei. Si bien reconoce afinidades económicas con el oficialismo, el exministro marca distancia en los aspectos institucionales y políticos, considerándolos el punto más débil de la actual gestión. Aboga por consolidar un frente con gobernadores, en sintonía con la postura del radical Ernesto Sanz, y critica la división extrema del panorama político.

«Al país le hará bien que existan opciones de corte liberal, pero con otra jerarquía institucional», afirmó Lacunza, quien también cuestionó los resultados económicos del Gobierno. Aunque reconoció la baja de la inflación anual del 200% al 30%, advirtió que sigue siendo seis veces mayor al promedio internacional y lamentó que la inversión, el empleo y los salarios «siguen sin levantar cabeza». Con una frase contundente, resumió la situación: «El carrito del supermercado es más predecible, pero el bolsillo está más flaco», insistiendo en que la estabilización económica no es suficiente si no se logra un crecimiento que beneficie a la mayoría de los argentinos.

Fuente original: La Nación