No es una sorpresa particularmente grata encontrar quealgún roedorse ha hecho un excusado en el hueco entre la estantería y la pared. Un cajón que suele estar cerrado, una maleta olvidada en un armario, algún lugar de fácil acceso — para el animalillo — y de difícil detección: puede haber un inodoro en cualquier esquina y uno podría nunca darse cuenta si no llega a encontrarlo.
Los últimos tiempos han dejado claro, aunque poca gente lo habría puesto en duda antes, que entrar en contacto con heces de roedor puede serpeligroso para la salud. Sin ir más lejos: elhantavirus, recientemente en boca de todos por el brote a bordo delMV Hondius, se contrae – en la mayoría de sus cepas – al inhalar aire o polvo contaminado con la orina, saliva, o heces de ratones infectados. Ni que decir tiene, entonces: de haber excrementos de roedor en algún lugar de casa, lo suyo es deshacerse de ellos tomando una serie de precauciones para proteger la salud.
Los excrementos de ratón suelen reconocerse fácilm
Fuente original: Infobae




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