Britney Spears fue acusada oficialmente por conducir bajo los efectos del alcohol (DUI) en California, un episodio que ocurrió el 4 de marzo. La Fiscalía del condado de Ventura presentó la imputación tras una detención en la que la artista fue trasladada a un hospital para análisis toxicológicos.
La policía detuvo el vehículo que conducía Spears tras recibir alertas sobre una conducción irregular, con el vehículo zigzagueando entre carriles. Durante el proceso judicial, la cantante se mostró emocionalmente afectada y rompió en llanto.
La Fiscalía ofreció una alternativa para reducir la acusación, conocida como ‘conducción temeraria bajo los efectos del alcohol’, si Spears cumple condiciones como no tener antecedentes y mostrar predisposición a la rehabilitación. Esta opción será analizada por el tribunal durante su comparecencia el 4 de mayo.
En paralelo, Spears salió recientemente de un centro de rehabilitación donde permaneció tres semanas. Fuentes cercanas indicaron que se encuentra ‘bien, sana, centrada y sobria’, aunque su salida fue anticipada por algunos allegados.
El representante de Spears, Cade Hudson, aseguró que la cantante ‘cumplirá con la ley y tomará las medidas necesarias’, destacando la importancia de su recuperación personal. El caso refleja un equilibrio entre responsabilidad legal y el apoyo de su entorno.

