Las milenarias disciplinas orientales como el taichí y el chi kung, a menudo descritas por sus practicantes como «meditaciones en movimiento», son cada vez más reconocidas por la comunidad médica. Lejos de ser solo una práctica espiritual, muchos profesionales de la salud las ven como «medicaciones en movimiento» debido a su combinación única de bajo impacto, fortalecimiento de la resistencia, concentración y control mental.
De hecho, el taichí ha recibido un respaldo contundente de la Universidad de Harvard, que lo ha catalogado como «la actividad perfecta para hacer por el resto de la vida». Esta afirmación es válida sin importar la condición física, el estado de salud o la edad de la persona. Además, en 2021, el Congreso de la Asociación de Enfermería Cardiovascular y Profesiones Afines de Europa (Acnap) destacó su potencial para aliviar la depresión, la ansiedad y el estrés, entre otros beneficios notables.
Para aquellos interesados en explorar estas prácticas, el Bienestar Fest, el evento de bienestar más importante del país organizado por La Nación y OSDE, ofrecerá la oportunidad de hacerlo. El festival se llevará a cabo el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. Federico Vila, un reconocido instructor de taichí y discípulo del maestro Chen Zijun, estará presente para guiar a los asistentes en los primeros pasos de esta enriquecedora actividad.
Vila enfatiza que el Tai Ji Quan es una invitación a crear un espacio interno de reconexión personal, que permite serenar la mente, liberar tensiones y mejorar significativamente la calidad de vida. Según el experto, la energía vital y su correcta circulación son cruciales. A través de la práctica constante, se cultiva el cuerpo, la mente y el espíritu, armonizando las funciones internas mediante posturas, ejercicios respiratorios y momentos de meditación.
Las clases de taichí se caracterizan por movimientos lentos y concentrados, acompañados de una respiración profunda y fluida. La clave, como explican los instructores, es que cada postura se enlaza con la siguiente sin interrupciones, manteniendo el cuerpo en un estado de movimiento continuo. Leandro Rearte, profesor y fundador de la escuela Tai Chi Tandil, añade que la esencia de la disciplina radica en girar sobre el propio eje para encontrar el equilibrio entre el yin y el yang, es decir, entre lo pesado y lo liviano, activando codos, muñecas, rodillas y tobillos de forma circular.
Por otro lado, el chi kung, o qi gong, es una práctica similar al taichí que combina ejercicios físicos y respiratorios para mantener la salud. Con raíces milenarias, se considera una forma de medicina preventiva y se recomienda practicarlo de forma regular para evitar futuras dolencias. Rearte aclara que, a diferencia del taichí, el chi kung no es un arte marcial y no implica la concepción de un oponente imaginario, centrándose puramente en la gimnasia terapéutica oriental. La Asociación Cultural Chino Argentina ha respaldado estos beneficios, citando diversas investigaciones científicas que confirman los efectos positivos del qi gong en múltiples áreas de la salud.
Fuente original: La Nación



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