Las alarmas se encienden nuevamente en Avellaneda, no solo por la cercanía de importantes encuentros deportivos, sino por la creciente tensión que rodea a las barras bravas de Racing e Independiente. La interna en la popular de la «Academia» ha alcanzado un punto crítico, exacerbada por la prohibición de ingreso a su líder y la aparición de un sorprendente vínculo con un sector disidente del clásico rival, generando preocupación entre las autoridades de seguridad deportiva y las propias instituciones.

La compleja situación en Racing se remonta a marzo, cuando Leandro Paredes, cabeza de «Los Pibes de Racing», fue sancionado con derecho de admisión por agredir a un exreferente. Ante la amenaza de que facciones rivales intentaran tomar el control, Paredes designó a Martín Ramírez, su mano derecha, para liderar la tribuna. Sin embargo, la gestión de Ramírez, conocida por su intransigencia, solo profundizó las divisiones internas. Los intentos por lograr el regreso de Paredes o de su hermano, Braian «Pachu» Paredes –quien también enfrenta causas judiciales–, fueron infructuosos, dejando la popular en un estado de ebullición y con el riesgo latente de un estallido.

En un movimiento que busca reafirmar su poderío frente a los rumores de rebelión, Leandro Paredes convocó el fin de semana a una reunión en el club Pinocho de Villa Corina, donde congregó a unos 200 de sus «soldados» para ratificar su lealtad. Lo que más llamó la atención de este encuentro fue la presencia de un grupo perteneciente a la facción disidente de la barra de Independiente, conocida como «Del Rojo de Verdad», proveniente de la misma zona. Entre los asistentes se destacó Eduardo D’Aquila, alias «Pachi», un nombre conocido en el ambiente barra, quien en 2018 fue vinculado a una asociación ilícita junto a Pablo «Bebote» Álvarez. Este inusual acercamiento entre sectores de barras rivales abre interrogantes sobre su naturaleza: ¿una mera reunión barrial o el inicio de una nueva y preocupante alianza?

Paralelamente, el «Rojo» también enfrentó sus propios problemas de seguridad. Durante el reciente partido de Copa Argentina contra Atlético Tucumán, se detectó un intento masivo de ingreso con entradas falsificadas. Quince personas fueron detenidas y se les aplicará el derecho de admisión a todos los estadios del país por un mínimo de seis meses. Estos episodios subrayan la constante problemática de la violencia y la ilegalidad que sigue permeando en el fútbol argentino, exigiendo una mayor vigilancia y acción por parte de las autoridades y los clubes.

Fuente original: Infobae