Cada 19 de septiembre, Argentina se viste de fiesta para celebrar el Día Nacional del Chamamé, un homenaje sentido a uno de los pilares fundamentales de este género musical: Mario del Tránsito Cocomarola. La fecha conmemora el día de su fallecimiento en 1974, recordándonos la profunda huella que dejó en la cultura del Litoral y en todo el país.

Conocido afectuosamente como el “Taita” del chamamé, Cocomarola nació el 15 de agosto de 1918 en “El Albardón”, un paraje rural de San Cosme, Corrientes. Fue allí donde, siguiendo los pasos de su padre, comenzó a deslumbrar con su talento en el acordeón desde muy joven, marcando el inicio de una carrera que lo convertiría en leyenda.

La trayectoria de Cocomarola fue vasta y prolífica, dejando un legado musical inigualable. Registró más de doscientos temas en SADAIC y compuso clásicos eternos, entre los que se destaca “Kilómetro 11”, considerado por muchos como el himno no oficial del chamamé. Su obra, que incluye piezas como “Retorno”, “Puente Pexoa” y “Virgencita de Itatí”, permitió que los vibrantes sonidos de su tierra natal trascendieran las fronteras provinciales y resonaran en cada rincón de Argentina.

La trascendencia del chamamé fue reconocida a nivel mundial en diciembre de 2020, cuando la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este honor, que el género comparte con el tango y el fileteado porteño, subraya su valor como expresión viva y en constante evolución, nacida de la fusión de las culturas guaraní y europea. La vitalidad del chamamé se manifiesta cada enero en Corrientes Capital, durante la Fiesta Nacional del Chamamé, un encuentro que bajo lemas como “Grito de Identidad” reúne a músicos y amantes del género, manteniendo viva la llama de esta tradición tan nuestra.

Fuente original: Chaco Día por Día