La deuda bruta de la Administración Central de Argentina aumentó en marzo en u$s11.695 millones, cerrando el mes en u$s483.830 millones, según informó la Secretaría de Finanzas. Este incremento se enmarca en una estrategia de financiamiento que combina emisiones en moneda local y dólares, con el objetivo de mejorar el perfil de vencimientos y acumular liquidez para compromisos previstos en julio y enero de 2025.
Durante el mes, se colocaron bonos con vencimientos en 2027 y 2028 por u$s281 millones, lo que permitió estirar la vida promedio de la cartera en 1,6 años. El 75% de los recursos adjudicados se destinó a vencimientos entre 2027 y 2028, mientras que se emitieron $5 billones con plazo hasta 2028. Además, se concretó un canje que extendió la vida promedio de $2 billones en más de dos años.
Por moneda, el 46% de la deuda total corresponde a obligaciones en pesos, mientras que el 54% restante está denominado en moneda extranjera. En marzo, la Administración Central realizó operaciones por u$s31.986 millones, con un incremento neto real de u$s2.618 millones. Este aumento respondió, en parte, al atraso en el desembolso trimestral del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la política de emisión anticipada.
En términos del Producto Bruto Interno (PBI), la deuda consolidada entre el Tesoro y el Banco Central alcanzó el 57,9% del PBI en marzo, un punto porcentual más que en febrero. Si se descuentan los depósitos oficiales del Banco Central, la deuda consolidada de la Administración Central y el BCRA totalizó u$s478.923 millones, con un incremento mensual de u$s10.430 millones.
Desde noviembre de 2023, la deuda bruta acumuló un aumento de u$s58.536 millones. Sin embargo, al considerar la transferencia de pasivos del Banco Central al Tesoro y la variación de depósitos oficiales, el stock consolidado mostró una reducción neta de u$s29.008 millones durante los primeros 28 meses de gestión de Javier Milei. El FMI destacó la estrategia de financiamiento, que combina emisiones de deuda en dólares, ventas de activos estatales y acuerdos de recompra del Banco Central, como clave para garantizar un acceso sostenible a los mercados internacionales de capital.

