La transformación digital en las cadenas de suministro está dando un paso fundamental en Argentina, trascendiendo la mera automatización y la inteligencia artificial. Ahora, el foco se pone en lograr que cada producto sea capaz de llevar consigo información vital y actualizada a lo largo de todo su trayecto, marcando una nueva era para la trazabilidad logística.
Esta innovadora tendencia toma fuerza con la masiva adopción de los códigos 2D, como los conocidos QR estandarizados y DataMatrix. Estos sistemas son capaces de almacenar una cantidad de datos significativamente mayor que los tradicionales códigos de barras, lo que no solo optimiza la logística y fortalece la trazabilidad, sino que también mejora la interacción entre todos los actores de la cadena: fabricantes, distribuidores, comercios y consumidores finales.
Según la organización global que lidera la implementación de estos estándares en el país, este avance representa un cambio de paradigma. Más allá de solo identificar un artículo, los nuevos códigos permiten vincularlo a una vasta cantidad de información digital. Esta información puede ser utilizada de diversas maneras por cada eslabón de la cadena de valor, según sus necesidades específicas, desde verificar el lote y la fecha de vencimiento hasta su número de serie.
La clave de esta transformación no reside únicamente en la tecnología en sí, sino en asegurar que la información sea consistente y accesible para todos los involucrados. Alejandro Rodríguez, CEO y gerente general de la entidad, subraya que la próxima ventaja competitiva de las empresas no dependerá solo de producir mejor, sino de gestionar de forma confiable la información que acompaña a cada producto. Esto se traduce en una mayor transparencia, reducción de riesgos y la capacidad de responder con agilidad ante cualquier eventualidad.
Un mismo código 2D puede ofrecer diferentes niveles de información según quién lo escanee: un consumidor puede acceder a detalles ampliados desde su celular; un comercio puede usarlo en el punto de venta para la gestión de stock; un operador logístico lo empleará para tareas de seguimiento; y un organismo de control podrá verificar el cumplimiento de normativas. Esta flexibilidad y la disponibilidad de datos estructurados abren nuevas oportunidades para una gestión logística más eficiente y sostenible, impulsando la economía circular y la colaboración entre empresas.
Fuente original: Infobae


Deja una respuesta