La caída del cabello es una preocupación común que, especialmente con la llegada del otoño, genera un sinfín de interrogantes y, a menudo, la proliferación de mitos populares. Para desmitificar estas creencias, el reconocido dermatólogo Francisco Vizcaíno ha utilizado sus plataformas digitales para aclarar las dudas más frecuentes, enfatizando que la clave de la salud capilar no reside en hábitos cotidianos como la frecuencia del lavado, el uso de gorras o los cortes de pelo, sino en comprender los procesos que ocurren dentro del folículo piloso.

Uno de los mitos más arraigados que Vizcaíno desmiente categóricamente es la idea de que lavarse el pelo todos los días provoca una mayor caída. «Falso», afirma el especialista. Explica que el ciclo capilar es un proceso natural en el que es normal que entre 50 y 100 cabellos se desprendan diariamente. Los cabellos que se observan en la ducha son aquellos que ya estaban en su fase final de caída, y la frecuencia del lavado simplemente los libera, sin ser la causa de su desprendimiento. Por lo tanto, uno puede lavarse el pelo a diario si su cuero cabelludo lo requiere, sin temor a acelerar la calvicie.

Otro mito extendido es que el uso de gorras puede llevar a la calvicie. El dermatólogo también niega esta afirmación. Contrario a la creencia popular de que el cabello necesita «respirar», Vizcaíno aclara que el folículo piloso se encuentra dentro de la piel y recibe todo el oxígeno y los nutrientes necesarios a través de los vasos sanguíneos. Lejos de ser perjudicial, el uso de gorra puede incluso ser beneficioso, ya que protege el cuero cabelludo de quemaduras solares y daños que sí podrían afectar el crecimiento capilar.

Finalmente, la creencia de que cortarse el pelo lo fortalece es otro de los mitos desmontados. Vizcaíno explica que el corte afecta únicamente el tallo del cabello, es decir, la parte visible que ya está fuera de la piel. Esta acción no tiene ninguna influencia sobre el folículo, que es la estructura responsable del crecimiento y la fortaleza del cabello. En resumen, el folículo «ni siquiera sabe» que el pelo ha sido cortado. El especialista concluye que lavar, usar gorra y cortar el pelo son acciones que se pueden realizar con total tranquilidad.

El dermatólogo enfatiza la importancia de distinguir entre una caída fisiológica normal y una alopecia real. Si la pérdida de cabello es significativamente más abundante de lo habitual, si se nota una disminución de la densidad capilar o un adelgazamiento del pelo, es crucial buscar la opinión de un profesional. También menciona el «efluvio telógeno estacional», una caída temporal más notoria después del verano que, aunque alarmante, no suele indicar una alopecia androgenética. La clave, según Vizcaíno, está en diferenciar una caída brusca de una pérdida progresiva de densidad, ya que cada caso requiere un abordaje distinto.

Fuente original: Infobae