Adabel Guerrero se sentó frente a las cámaras de LAM (América TV) y protagonizó uno de los momentos más comentados de la semana. Con una sinceridad que sorprendió hasta al panel, la bailarina y actriz habló largo y tendido sobre su ruptura con Martín Lamela, el empresario con quien estuvo en pareja durante 17 años y con quien tiene a su hija Lola.
La charla arrancó con una observación llamativa: según Adabel, su ex habría cambiado radicalmente desde que se separaron. «Estaba muy dejado, se lo notaba. Había engordado mucho, y más allá de eso, lo veía triste, enojado permanentemente», describió. El contraste con el presente, dijo, es notable: «Que vean fotos de las vacaciones de verano y lo comparen con cómo está ahora. Es otra persona completamente».
Ese cambio físico y actitudinal de Lamela generó en ella una reacción inesperada que no dudó en confesar ante las cámaras: «Me cachondea, porque digo, hijo de p…, lo lindo que se puso». Sin embargo, aclaró que no siente celos ni atracción real: «Lo quiero para que sea feliz. Pero hay algo en su lenguaje no verbal que me indica que tampoco me seduce».
Sobre el desgaste de la relación, Adabel fue directa: venía de larga data. Uno de los detonantes más concretos fue la decisión de empezar a dormir en cuartos separados, algo que ocurrió cerca de dos años antes de la ruptura definitiva. La actriz explicó que sus horarios de trabajo en la obra Sex la obligaban a acostarse de madrugada, y que al día siguiente Lamela y Lola interrumpían su descanso. «Le pedí que cuando se levantaran con Lola a las ocho de la mañana me dejaran dormir, que yo me había acostado a las cinco. Pero en vez de ir a la habitación de ella, se ponían a saltar arriba de la cama. Necesito dormir, ¿cuál es la parte que no se entiende?», relató con visible frustración. Eso la terminó llevando a mudarse al cuarto de su hija.
Cuando el panel le preguntó por los rumores de terceros en discordia, Adabel admitió que «pasaron muchas cosas», aunque insistió en que el factor principal de la separación fue el agotamiento del vínculo. En cuanto a Rodrigo Alenaz, el empresario del karting con quien se la vincula actualmente, fue clara: «Nos estamos conociendo. Es amigo de Valeria Archimó, me lo presentaron, ha venido al teatro, hemos salido después de las funciones. Lo blanqueé desde el principio».
El panel también indagó sobre si Lamela había notado la presencia de Alenaz mientras todavía estaban juntos. «Sospechaba», reconoció Adabel. Un dato que no pasó desapercibido: ambos hombres comparten la pasión por los autos.
Con honestidad, la artista también asumió su parte en el deterioro de la relación: «Cuando tomé conciencia de que me quería separar, empecé a tomarme libertades que antes no me tomaba. Salir con amigas, llegar más tarde, no avisar. Había revoleado un poco la chancleta, y eso no le cayó bien».
Finalmente, ante la consulta de si sospechaba que Lamela también pudo haber tenido algo paralelo, Adabel respondió con una frase que lo dice todo: «Siempre sospeché. Pero no busco. Si buscás, encontrás».
Fuente original: Infobae

