El Gobierno de Gustavo Petro respondió el miércoles 20 de mayo a la capital de Bolivia con una medida diplomática que marca un punto de tensión inusual en las relaciones bilaterales. El Ministerio de Relaciones Exteriores anunció la conclusión de funciones del encargado de la Embajada de Bolivia en Colombia, en reciprocidad a la expulsión de la embajadora colombiana en territorio boliviano.
La decisión se produjo luego de que elGobierno de Bolivia considerara las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre las protestas sociales que iniciaron desde el 1 de mayo y se mantienen activas y la situación política interna como una “injerencia inaceptable”.
Petro había calificado las movilizaciones como una “rebelión popular contra el neoliberalismo” y había instado a evitar la existencia de “presos políticos”, además de ofrecer apoyo como mediador.
La reacción en La Paz llegó con rapidez, por lo que el Gobierno de Rodrigo Paz rechazó esas afirmaciones y las calificó como una “injerencia
Fuente original: Infobae




Deja una respuesta