Adquirir unalata de sardinas, atún o berberechos siempre se percibió como una opción directa y práctica para resolver una comida. Bastaba con revisar el precio y, en algunos casos, elegir el tipo de líquido de cobertura, como aceite de oliva, escabeche o natural. Sin embargo, detrás de esa compra rápida existíandudas y confusiones frecuentes: la calidad real del pescado, la procedencia del aceite, o incluso la posibilidad de elegir una especie creyendo que era otra, por culpa de etiquetados poco transparentes.
A comienzos de este año, una nueva normativa de calidad alimentaria empezó a regir para todas lasconservas de pescado y mariscoen el país. La leyno obliga a modificar las recetastradicionales de las latas, pero sí establece reglas claras sobre la información que debe aparecer en las etiquetas. El objetivo principal es que el consumidor pueda saber exactamente qué está comprando y evitar que nombres atractivos o vagos encubran productos diferentes o de menor valor.
Para quienes bu

Fuente original: Infobae