El presidente Javier Milei se prepara para su decimonoveno viaje a Estados Unidos, una nueva escala en su intensa agenda internacional que combina la búsqueda de inversiones con la consolidación de lazos políticos con sectores de la derecha estadounidense. La visita, que comenzará el 13 de octubre, lo llevará a Washington para participar en la «Official Hispanic Heritage Gala», donde será el invitado de honor y ofrecerá un discurso.

Durante su estadía, el mandatario también tiene previstos encuentros con empresarios en la Cámara de Comercio de Estados Unidos y una actividad en la Embajada argentina relacionada con la lucha contra el antisemitismo. Esta gira se produce pocas semanas después de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y en un contexto de cercanía con la administración republicana, a días de las elecciones legislativas en el país norteamericano.

Sin embargo, estos constantes desplazamientos presidenciales no están exentos de controversia. Informes recientes, basados en pedidos de acceso a la información pública, revelaron inconsistencias y dificultades para transparentar los gastos asociados a las giras. Según un relevamiento presentado por el diputado Nicolás Trotta, se estiman costos preliminares de unos $1.600 millones en combustible y viáticos, además de U$S2,9 millones en alojamiento y vuelos privados, cifras que han generado un fuerte debate sobre la rendición de cuentas del gasto público.

La falta de respuestas detalladas por parte de diversas dependencias oficiales, que argumentan motivos de seguridad para no divulgar ciertos datos, ha impedido una verificación completa de los montos y la composición de las comitivas. Mientras tanto, la agenda internacional de Milei no se detiene; tras su paso por Estados Unidos, tiene previsto viajar a España para participar en eventos con referentes de la derecha europea, y luego a Catamarca para recorrer proyectos mineros.

Fuente original: La Gaceta