En las rutas y calles de nuestro país, es común observar vehículos que exhiben un distintivo particular: una calcomanía o chapa con un patrón de cuadros rojos y amarillos. Esta señal tiene un propósito fundamental y está ligada directamente a la seguridad vial, identificando a los conductores que poseen algún grado de discapacidad auditiva o hipoacusia, incluso en casos de pérdida total de audición.

La función principal de este damero bicolor es alertar al resto de los usuarios de la vía pública –automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones– sobre la condición del conductor. Al no poder percibir bocinazos, sirenas o cualquier otra señal sonora, el uso de este distintivo promueve una mayor precaución y enfatiza la importancia de las señales visuales, como luces o gestos, para una comunicación efectiva en el tránsito.

Es importante destacar que la obligatoriedad de llevar este emblema no es uniforme en todo el territorio nacional. Por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires, el Decreto 2719/1994, que reglamenta la Ley 11.430 del Código de Tránsito bonaerense, exige que los vehículos conducidos por personas con discapacidad auditiva porten una chapa visible en la parte trasera, con medidas específicas de 30 centímetros de largo por ocho de ancho, y otras dos más pequeñas de 16×6 centímetros en cada guardabarros delantero. Además, la normativa bonaerense contempla la instalación de espejos retrovisores exteriores adicionales para ampliar el campo visual del conductor.

Sin embargo, a nivel nacional, la Ley de Tránsito 24.449 no establece la obligatoriedad de este distintivo. Si bien la normativa nacional sí considera otros criterios y adaptaciones –como el uso de audífonos o espejos retrovisores panorámicos– para que las personas con discapacidad auditiva obtengan su licencia de conducir, no exige la colocación de la calcomanía. De manera similar, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tampoco cuenta con una disposición que la haga obligatoria.

Esta disparidad en las regulaciones resalta la importancia de la conciencia ciudadana. Más allá de las exigencias legales, comprender el significado de este distintivo contribuye a un tránsito más inclusivo y seguro para todos, fomentando el respeto y la precaución en nuestras calles.

Fuente original: Clarín