El presidente Javier Milei se presentó ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde pronunció un discurso que tuvo como eje central el inquebrantable reclamo de la Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

En un contexto de renovada tensión diplomática con el Reino Unido, el mandatario argentino no dudó en señalar la «distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad». Criticó duramente a los organismos que, según sus palabras, «deberían garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos», pero que «fracasaron» y «permitieron el caos internacional», mirando «para otro lado» respecto a la cuestión Malvinas, que calificó de «causa nacional».

Milei también aludió al proyecto británico «Sea Lion», que avanza en la extracción de petróleo en Malvinas mediante licencias que Argentina considera «ilegales e ilegítimas». Enfatizó la falta de consecuencias para quienes incumplen las reglas, cuestionando la capacidad de la ONU. A diferencia de gobiernos anteriores que optaron por una «defensa discursiva», Milei aseguró que su gestión apuesta por una estrategia «pacífica, práctica y efectiva», que incluye notas de desaliento, sanciones a empresas involucradas y el envío de una ley al Congreso.

Finalmente, el presidente se refirió a la población de las islas como «implantada sobre un territorio que se encuentra en disputa» y aprovechó su intervención para reafirmar la alianza de Argentina con Estados Unidos e Israel. Además, expresó su respaldo a la política del expresidente Donald Trump en relación con la Inteligencia Artificial, en un momento de crecientes debates sobre su avance y regulación global.

Fuente original: La Nación