La frase «no tengo tiempo» es una de las excusas más recurrentes para evitar la actividad física. Sin embargo, según el divulgador científico Luis Quevedo, esta afirmación es en realidad una «mentira científica» que esconde una mala gestión de nuestras prioridades y rutinas.

Quevedo sostiene que la percepción de escasez de tiempo no se debe a la falta de horas en el día, sino a cómo organizamos y priorizamos nuestras jornadas. Muchas personas creen que para entrenar necesitan una hora completa o ir al gimnasio, cuando la evidencia científica demuestra que pequeños bloques de actividad distribuidos a lo largo del día pueden ser igual de efectivos para la salud y el bienestar.

El modelo EXPERT (Exercise Participation Explained in Relation to Time) profundiza en este fenómeno, identificando cuatro situaciones principales que llevan a la gente a sentir que no dispone de tiempo para moverse. Comprender estas dinámicas es crucial para transformar la excusa en una estrategia real de adaptación.

La clave, según el experto, reside en la planificación inteligente y la motivación intrínseca, es decir, disfrutar de la actividad por placer propio y no por obligación. Elegir ejercicios que resulten agradables, adaptarlos a la capacidad individual y buscar progresos visibles, así como entrenar en grupo, son factores que aumentan el compromiso y hacen que el ejercicio se convierta en un hábito sostenible y gratificante.

Fuente original: Clarín