En una sociedad donde el bienestar emocional es cada vez más valorado, existe un sector que enfrenta mayores obstáculos para pedir auxilio: los hombres. A pesar de la creciente visibilidad de la salud mental, la concepción tradicional de lo que significa «ser hombre» sigue alejando a muchos de las consultas psicológicas, especialmente a los más jóvenes.
El psicólogo clínico Juan Miguel de Pablo Urban analizó esta problemática en diálogo con Infobae. Según el especialista, si bien la terapia se ha normalizado gracias a figuras públicas, esto no se traduce en una mayor facilidad para que los varones jóvenes hablen de sus dificultades. De hecho, son los hombres de entre 30 y 40 años quienes muestran mayor apertura a discutir sus emociones, mientras que los adolescentes y jóvenes aún se encuentran inmersos en lo que él denomina una «utopía narcisista» de la masculinidad. Esta visión, a la que llama «modelo Aquiles», se caracteriza por la competitividad, el culto al cuerpo y un consumo voraz, fomentado por las comunidades digitales y la «manosfera».
Esta construcción ideológica, arraigada en un modelo heteropatriarcal, exige que el hombre sea «duro, competitivo, autónomo, frío e independiente». Consecuentemente, se invisibiliza la importancia de pedir ayuda, ya que esto implicaría reconocer la propia fragilidad y vulnerabilidad, algo que choca con la imagen impuesta. De Pablo Urban subraya que la familia y la educación juegan un rol clave en este proceso de socialización, donde se empuja a los varones a reprimir emociones como la tristeza o el miedo, mientras se fomenta la expresión de la agresividad, que sí «consolida» el modelo hegemónico.
Los datos respaldan esta teoría. Un estudio del American Journal of Men’s Health, que analizó 47 investigaciones globales, concluye que la adhesión a los patrones tradicionales de masculinidad es la principal barrera para buscar apoyo en salud mental. La supresión emocional y la autosuficiencia exponen a los hombres a un «doble riesgo»: mayor malestar psicológico y menor disposición a pedir asistencia. En España, por ejemplo, el 74% de los suicidios corresponden a hombres, y por cada mujer en tratamiento por adicciones, hay cinco hombres. El psicólogo enfatiza que estar «sometidos a legados rígidos de funcionamiento» es una causa natural de sufrimiento.
Para aquellos que luchan contra esta presión, De Pablo Urban propone un camino de liberación en tres etapas: la psicoterapia para reflexionar sobre las propias necesidades, la «resignificación de la desobediencia» para aprender a decir «no» a mandatos dañinos, y finalmente, permitirse la «transgresión» de roles y obligaciones innecesarias para una vida más crítica y auténtica.
Fuente original: Infobae


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