La guerra en Yemen, a menudo olvidada por la atención mediática global, ha experimentado una brutal escalada en los últimos días. Combatientes hutíes, apoyados por Irán, anunciaron un ataque con drones y misiles contra una base militar en el sur de Arabia Saudita, mientras los enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales yemeníes, respaldadas por Riad, se intensifican dramáticamente. Este recrudecimiento del conflicto ya ha provocado una nueva ola de desplazamientos masivos y una grave crisis humanitaria.

Según Yahya Saree, portavoz hutí, el objetivo del ataque fue la base militar de Sharurah, ubicada cerca de la frontera saudita con Yemen. Allí, los hutíes afirman haber destruido depósitos de armas y centros de comando y control desde donde se dirige la ofensiva contra su nación. Este golpe se produce después de que las fuerzas gubernamentales yemeníes anunciaran ataques contra los hutíes en la estratégica ciudad portuaria de Moca, en el mar Rojo, que había caído en manos de los rebeldes tras una ofensiva relámpago que les permitió consolidar el control sobre el estrecho de Bab el Mandeb, una ruta marítima crucial.

La respuesta no se hizo esperar. Las fuerzas leales al gobierno yemení, con el apoyo de Arabia Saudita, reportaron la destrucción de vehículos y armamento hutí, y la eliminación de miembros de la milicia en las cercanías de Moca. La aviación saudita también ha intensificado sus bombardeos, realizando más de cien ataques aéreos en diversas provincias yemeníes en las últimas 48 horas, incluyendo el aeropuerto de Moca. Este resurgimiento de la violencia se enmarca en un contexto de tensiones regionales más amplias, donde incluso el expresidente estadounidense Donald Trump fue contactado por el príncipe heredero saudita para una posible intervención, aunque sin éxito.

La situación humanitaria es desesperante. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha alertado sobre el desplazamiento de al menos 76.000 personas desde julio, con unas 1.400 buscando refugio en la vecina Yibuti. Testimonios desgarradores como el de Abdulalim Al-Rajihi, quien huyó de Moca, relatan «escenas de horror» y la necesidad de escapar con lo puesto en cuestión de minutos. La OIM ha advertido que las reservas de ayuda de emergencia se han agotado, haciendo un llamado urgente por refugio, alimentos, agua y otros suministros esenciales para una población que ya sufre las consecuencias de años de guerra.

Fuente original: Clarín