La reconocida psicóloga Silvia Congost, especialista en dependencia emocional y relaciones de pareja, arroja luz sobre una cuestión fundamental: la profunda influencia de nuestras experiencias infantiles en la forma en que amamos y elegimos pareja en la adultez. Según la experta española, lo que presenciamos en el hogar durante nuestros primeros años se convierte en el «mapa» inconsciente que guía nuestras búsquedas afectivas.
Congost, quien ha dedicado más de dos décadas a la clínica y es autora de varios libros sobre el tema, enfatiza la necesidad de revisar nuestra infancia si queremos entender por qué nos atraen ciertos tipos de personas o por qué repetimos patrones en nuestras relaciones. Explicó en un podcast reciente que el cerebro registra las dinámicas familiares como «normales», incluso si implican sufrimiento, inestabilidad o dolor. Esta familiaridad es lo que luego buscamos inconscientemente, creyendo que es la esencia del amor.
La psicóloga detalla que si crecimos en un entorno con gritos, distancia afectiva, manipulación o frialdad, nuestra mente infantil asimila estos comportamientos como la norma. Este «mapa del amor» nos impulsa a buscar situaciones o vínculos que repliquen esas sensaciones conocidas, aunque no sean saludables. Es por eso que muchas veces nos encontramos en relaciones que nos generan frustración o nos hacen sentir «aburridos» si son demasiado tranquilas, porque nuestra referencia interna está anclada en el drama o la inestabilidad.
Para romper este ciclo, Congost sugiere un camino de autoconciencia. El primer paso es comprender que nuestras elecciones no son por «mala suerte» o «ingenuidad», sino por la operación de ese mapa emocional heredado. Propone analizar las relaciones de nuestros padres o cuidadores principales, identificar cómo se expresaba el afecto en casa y luego elaborar una lista clara de lo que realmente necesitamos en una relación sana hoy, como paz, respeto y comunicación.
Finalmente, la especialista advierte que la intensidad o la ansiedad inicial que a veces confundimos con «amor verdadero» podría ser, en realidad, el reconocimiento de una dinámica familiar conocida y potencialmente tóxica. Para quienes se sienten atrapados en vínculos destructivos, recomienda buscar acompañamiento terapéutico especializado en apego y dependencia, ya que la fuerza de voluntad por sí sola puede no ser suficiente para sanar estas heridas de origen y redefinir el significado del amor en el presente.
Fuente original: Clarín


Deja una respuesta