Las estafas virtuales y telefónicas continúan siendo una preocupación creciente en Argentina, afectando a ciudadanos de diversas provincias. Recientemente, dos casos de gran impacto económico salieron a la luz en Jujuy y Corrientes, revelando la sofisticación y las distintas modalidades que utilizan los delincuentes para vaciar las cuentas de sus víctimas.
En la pintoresca localidad de Humahuaca, al norte de Jujuy, una mujer fue contactada por individuos que se hicieron pasar por representantes de una supuesta empresa crediticia. Mediante una serie de engaños y manipulaciones, lograron convencerla de solicitar un préstamo bancario por la asombrosa suma de 6.270.000 pesos. Una vez que el dinero fue depositado en su cuenta, los estafadores la guiaron para que transfiriera la totalidad del monto a una cuenta desconocida, desapareciendo con el capital.
La víctima, al percatarse del engaño, realizó de inmediato la denuncia ante la Brigada de Investigaciones de Humahuaca. Las autoridades ya iniciaron una exhaustiva investigación, rastreando el CBU de destino y analizando la trazabilidad de la operación con el objetivo de identificar a los responsables y recuperar los fondos.
Paralelamente, en Mercedes, Corrientes, se conoció otro caso de estafa, esta vez con un matiz aún más doloroso: la traición de la confianza. Una mujer fue condenada por engañar a una amiga, obteniendo sus datos personales para gestionar créditos y realizar operaciones bancarias sin su consentimiento. La jueza de Garantías Simy Beatriz Benasayag impuso a la estafadora una pena de tres años de prisión en suspenso y la obligación de reparar el daño económico con 10 millones de pesos.
Según la reconstrucción judicial, la acusada forjó un vínculo de confianza con la damnificada, que luego utilizó para solicitarle información sensible como fotografías, recibos de sueldo y una copia del DNI, bajo el pretexto de asociarla a una prepaga. Con estos datos, gestionó un crédito virtual por 1.148.500 pesos y realizó otras transacciones por montos significativos, generando una deuda millonaria a nombre de su amiga.
Estos lamentables episodios sirven como una dura advertencia sobre la importancia de extremar las precauciones. Es fundamental desconfiar de llamadas o mensajes de números desconocidos que soliciten datos personales o guíen para realizar operaciones bancarias, y verificar siempre la identidad de quien se presenta como representante de una entidad financiera o comercial, incluso si se trata de alguien conocido.
Fuente original: Infobae


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