Cada día, el calendario católico nos invita a recordar a figuras trascendentales de la fe. Este sábado 22 de agosto no es la excepción, y la Iglesia conmemora especialmente a la Virgen María en su realeza y al Beato Elías Leymarie de Laroche, entre otros santos y mártires.
La tradición de los «onomásticos» o días del santo, que en el pasado influía en la elección de nombres para los recién nacidos, sigue siendo una parte importante de la cultura religiosa. Aunque erróneamente se confunde con el cumpleaños, el onomástico se refiere específicamente a la fecha en que se festeja a un santo, reconociendo su vida de virtudes, sus acciones en favor del prójimo y su conexión especial con lo divino.
La canonización, el proceso mediante el cual la Iglesia Católica declara a una persona fallecida como santa, es un procedimiento riguroso. Implica una investigación exhaustiva de la vida del candidato, la confirmación de virtudes heroicas o martirio, y la verificación de al menos dos milagros (uno si es mártir). Esta declaración papal no solo incluye el nombre del santo en el canon, sino que también permite su veneración litúrgica.
El catolicismo, con más de 1.360 millones de fieles en todo el mundo según los datos del Vaticano, es una de las religiones más practicadas. América Latina, y en particular Sudamérica, concentra una gran parte de esta comunidad global, manteniendo vivas estas antiguas tradiciones y celebraciones que conectan a millones de personas con su fe y su historia.
Fuente original: Infobae


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