Venezuela ha iniciado un ambicioso plan de recuperación y reactivación económica tras los devastadores terremotos que azotaron el país. En un paso fundamental, el gobierno venezolano firmó un contrato con la empresa estadounidense Miyamoto International, especializada en gestión de riesgos y desastres, para iniciar la remoción de tres millones de toneladas métricas de escombros, resultado del doble sismo ocurrido el pasado 24 de junio.

El acuerdo, sellado en Caracas por el ministro de Obras Públicas, Juan Ramírez, y el fundador de la firma, Kit Miyamoto, no solo se centra en la limpieza sino que también incluye el intercambio de conocimientos técnicos, el fortalecimiento de los estándares de construcción y la implementación de protocolos de prevención para futuras catástrofes. La Guaira, uno de los estados más afectados, será el foco principal de estos trabajos de reconstrucción. Cabe recordar que el último informe oficial reportó 6.509 fallecidos, además de miles de viviendas con daños moderados y graves, dejando a miles de familias en situación de vulnerabilidad.

En paralelo a esta iniciativa de recuperación, Venezuela también concretó un significativo acuerdo petrolero con la empresa colombiana GeoPark. Este contrato permitirá la explotación del campo de crudo pesado Bare, situado en la Faja Petrolífera del Orinoco, por un período de 25 años. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien asumió el cargo tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro, destacó la importancia de esta alianza para la reactivación de la industria petrolera nacional, proyectando un incremento sustancial en la producción de barriles diarios y un aporte crucial a la seguridad energética global.

Estos convenios internacionales se enmarcan en una nueva estrategia del gobierno venezolano para impulsar la economía y la infraestructura del país, buscando posicionar a Venezuela como un actor relevante en el escenario energético mundial. Mientras tanto, organizaciones como TECHO también están contribuyendo, lanzando campañas para construir viviendas de emergencia para las familias damnificadas, demostrando un esfuerzo conjunto tanto estatal como de la sociedad civil en la ardua tarea de reconstruir y sanar las heridas dejadas por la tragedia.

Fuente original: Infobae