Las Leonas lograron una hazaña histórica al coronarse campeonas del mundo de hockey sobre césped, obteniendo su tercera estrella en el estadio de Amstelveen. El seleccionado argentino demostró una resiliencia inquebrantable, remontando un resultado adverso para vencer a Países Bajos en una emocionante definición por penales australianos. Este triunfo marca un hito en el deporte nacional, reafirmando el espíritu combativo y la calidad de las jugadoras argentinas.
La final fue un verdadero desafío de temple y estrategia. Tras una primera mitad pareja, las neerlandesas se adelantaron con un córner corto a segundos del descanso. Sin embargo, en la segunda parte, Argentina intensificó su ataque, generando múltiples situaciones de peligro y acorralando a sus rivales. La persistencia dio sus frutos en el último cuarto, cuando María José Granatto anotó el gol del empate, forzando la definición por penales y desatando la euforia en el equipo.
En la tanda de penales australianos, la precisión de Granatto, Zoe Díaz y Brisa Bruggesser, sumada a las atajadas cruciales de Cristina Cosentino, sellaron la victoria. Tras la coronación, Majo Granatto reflexionó sobre el momento clave del empate: «Veníamos intentando y tenía que entrar de cualquier manera. Jugamos con mucha intensidad y eso fue el resultado de un equipo que empujó unido». Agos Alonso, por su parte, destacó la evolución del equipo, recordando la dura derrota 0-4 contra Holanda en Santiago del Estero como un punto de inflexión.
Alonso también compartió la confianza del equipo frente a las potencias: «Salimos a jugarle de igual a igual a un equipazo. Por momentos las vimos hasta asustadas». Subrayó la personalidad y el carácter del plantel, que se propuso ser protagonista hasta el final. Esta victoria no solo suma un nuevo título, sino que también consolida el legado de Las Leonas como un referente de pasión y excelencia deportiva para Argentina.
Fuente original: La Gaceta




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