La cantidad de agua que bebe un gato puede pasar inadvertida durante la rutina diaria, pero mantener una hidratación adecuada es fundamental para su salud. A diferencia de otros animales domésticos, los felinos tienen una tendencia natural a consumir cantidades relativamente pequeñas de agua.
La bioquímica, etóloga clínica y especialista en interacción humano-animal Paula Calvo explica que este comportamiento está relacionado con los orígenes de la especie. “Los gatos son descendientes de animales del desierto y por naturaleza beben muy poca agua”, señaló. Una ingesta insuficiente, agregó, puede terminar afectando a sus riñones.
Para detectar posibles señales de deshidratación, Calvo propone una comprobación sencilla que puede realizarse en casa: observar cuánto tarda la piel de la nuca en recuperar su posición después de levantarla suavemente.
«Un truco rápido para saber si el tuyo está deshidratado es hacer la prueba del pellizco en la nuca . Toma suavemente, por favor, el pliegue de su piel y suéltalo», detalla Calvo sobre este sencillo método de comprobación.
“Si no vuelve inmediatamente a su sitio en un segundo, tu gato necesita hidratación urgente” , explicó Calvo. La prueba se basa en la elasticidad de la piel, que puede disminuir cuando existe una pérdida importante de líquidos.
Sin embargo, el resultado debe tomarse como una señal orientativa y no como un diagnóstico veterinario . La elasticidad cutánea también puede variar por otros factores, entre ellos la edad y las características físicas de cada animal.
Si la piel tarda en volver a su lugar o aparecen otros signos compatibles con deshidratación, la recomendación es consultar con un veterinario, especialmente si el gato está enfermo, vomita, tiene diarrea o ha reducido notablemente su consumo de agua y alimentos.
La prueba tampoco debe confundirse con sujetar o levantar al gato por la nuca . Calvo desaconseja esa práctica en animales adultos: explica que inmovilizarlos de esa manera puede generar miedo y estrés.
La explicación se encuentra en parte en la evolución de los felinos. Sus antepasados estaban adaptados a ambientes áridos y obtenían una proporción importante del líquido necesario directamente de sus presas.
Los gatos domésticos conservaron esa baja tendencia espontánea a beber, aunque su alimentación y condiciones de vida actuales sean diferentes.
El problema puede ser especialmente relevante cuando la dieta contiene principalmente alimento seco, que aporta mucha menos humedad que las presas naturales o los alimentos húmedos.
Calvo advierte también sobre una consecuencia en el sistema urinario. “La falta de agua concentra su orina y altera su pH, favoreciendo la aparición de cristales” , señaló la especialista. Estos problemas pueden provocar dolor y requerir atención veterinaria.
La elasticidad de la piel no es el único elemento que puede observarse. Encías secas o pegajosas, decaimiento, menor apetito y cambios en la cantidad o frecuencia de la orina pueden acompañar una hidratación insuficiente.
Por eso, además de controlar cuánto bebe, resulta útil prestar atención al arenero y a cualquier modificación repentina de sus hábitos.
Para estimular el consumo de líquidos pueden utilizarse varios recipientes con agua fresca distribuidos por la casa , colocados en lugares tranquilos y accesibles. Algunos gatos también muestran mayor interés por el agua en movimiento, por lo que las fuentes pueden resultar útiles.
Incorporar alimento húmedo es otra forma de aumentar la ingesta total de agua, aunque cualquier cambio importante en la dieta conviene realizarlo de acuerdo con las necesidades particulares del animal.
Calvo también menciona herramientas destinadas a vigilar cambios en la orina. Entre ellas se encuentran arenas que reaccionan ante variaciones del pH mediante modificaciones de color, aunque ninguno de estos sistemas reemplaza una evaluación veterinaria.
La clave está, por lo tanto, en observar cambios. Una prueba casera de apenas unos segundos puede servir como primera advertencia, pero una posible deshidratación, especialmente cuando está acompañada por otros síntomas, requiere determinar su causa y recibir atención profesional.
Fuente original: Clarín
Fuente original: Clarín





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