El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua está avanzando con una controvertida reforma parcial de la Constitución, buscando afianzar su permanencia en el poder. Esta iniciativa cobra especial relevancia al ser discutida en la Asamblea Nacional durante el transcurso de las Fiestas Patrias de septiembre, un período de alta emotividad cívica en el país centroamericano.

Desde el oficialismo, se argumenta que estas modificaciones constitucionales son cruciales para consolidar la independencia, la soberanía nacional y el principio de no injerencia en los asuntos internos. El discurso oficial, difundido a través de medios estatales como el19digital.com, busca vincular los cambios legislativos con los valores históricos de autodeterminación que se conmemoran durante estas celebraciones.

El Ministerio de Educación (MINED) ha organizado un extenso calendario de actividades patrias, que incluyen desfiles estudiantiles, eventos cívicos y el tradicional recorrido de la Antorcha Centroamericana. Estas celebraciones, que se extienden desde finales de agosto hasta el 15 de septiembre (Día de la Independencia de Centroamérica), son presentadas como una oportunidad para llenar las calles de patriotismo y reunir a las familias en torno a los valores nacionales.

Sin embargo, la coincidencia de este calendario festivo con el debate constitucional ha generado inquietud entre sectores opositores y analistas políticos. Estos críticos sostienen que el gobierno estaría utilizando la conmemoración de la independencia como una plataforma estratégica para legitimar una reforma que, a su juicio, busca consolidar un proyecto autoritario y perpetuar a la pareja presidencial en el poder.

Las reformas constitucionales propuestas abarcan artículos clave relacionados con la duración y los límites del mandato presidencial, la estructura de la Asamblea Nacional y la definición de la soberanía. Mientras el régimen insiste en que estas modificaciones fortalecen la autodeterminación del país frente a presiones externas, organizaciones de derechos humanos y partidos disidentes advierten sobre el riesgo de un afianzamiento autoritario en Nicaragua.

Fuente original: Infobae