Un informe preliminar en Colombia reveló que el sismo que sacudió varias regiones el pasado 10 de agosto podría haber generado pérdidas físicas directas cercanas a los 30 billones de pesos colombianos. Esta estimación, presentada por el presidente Abelardo de la Espriella, delinea el impacto económico en departamentos clave como Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas.

Según los datos provisorios, la mayor parte de este monto, aproximadamente 24,5 billones de pesos, corresponde a daños en edificaciones, mientras que los 5,5 billones restantes afectan a la infraestructura. El mandatario enfatizó que esta cifra es una primera aproximación y que se ajustará a medida que los equipos en terreno avancen en la verificación detallada de los destrozos en las zonas afectadas.

La tragedia va más allá de lo material. El balance humano es desolador: se registran 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 personas desaparecidas. Además, 120.328 familias resultaron damnificadas, con casi 27.000 viviendas destruidas y más de 127.000 averiadas. Los departamentos más golpeados en términos de vidas humanas fueron Valle del Cauca y Risaralda, que concentran las consecuencias más graves.

Ante la magnitud de la catástrofe, el gobierno colombiano anunció la declaración de un estado de emergencia económica y la creación del «Fondo Milagro» para vehicular el plan de reconstrucción. El presidente también propuso un «Plan Marshall» para Chocó, el departamento con la afectación proporcional más alta, buscando saldar deudas históricas con la región.

La emergencia impacta a 450 municipios en 15 departamentos del país. Para afrontar las necesidades más urgentes, el Ministerio de Hacienda ya activó un desembolso de 200 millones de dólares de un crédito del Banco Mundial, destinados a asistir a las víctimas y comenzar la ardua tarea de reconstrucción de centros de salud, escuelas y vías vitales para las comunidades.

Fuente original: Infobae