Cinco años después de la toma de poder por parte de los talibanes en Afganistán, miles de mujeres que huyeron del país tras ver cercenados sus derechos fundamentales, se encuentran en Pakistán o Irán a la espera de ser trasladadas y protegidas en España. Sin embargo, el Ministerio de Exteriores español está rechazando numerosas solicitudes, poniendo en duda que estas mujeres, muchas de ellas activistas por los derechos humanos, corran realmente peligro en su nación de origen. Esta situación ha generado una fuerte controversia y ha llevado a varias ONG a recurrir a la Justicia.
Los testimonios de estas mujeres son desgarradores. Tamana, una niña de solo diez años que actúa como portavoz de su familia, relata desde Pakistán el temor a ser forzada a casarse y a que sus padres sean arrestados o agredidos debido al activismo de su madre. «Solo quiero algo que debería ser normal para cada niña: vivir, estar a salvo, ir al colegio y ser capaz de decidir mi propio futuro», suplica. Khalida, una profesora y defensora de los derechos humanos, lleva cuatro años en Pakistán con la incertidumbre de no tener un futuro seguro y el miedo constante a ser devuelta forzosamente a Afganistán.
Ante esta realidad, organizaciones como Netwomening han asumido la defensa legal de estas mujeres. Gracias a una red de abogados altruistas, están llevando las denegaciones de asilo ante la Justicia española, obteniendo fallos favorables. La Audiencia Nacional ha dictado sentencias y medidas cautelares que instan al Gobierno a conceder los traslados, incluso basándose en un fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2024 que establece que una mujer afgana merece protección solo por su nacionalidad y su sexo. Un caso emblemático fue el de una periodista agredida durante una manifestación mientras estaba embarazada, lo que le provocó un aborto, cuya solicitud fue inicialmente rechazada pero luego aceptada por la Justicia.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, se asegura que el gobierno ha brindado apoyo continuo a las mujeres afganas desde 2021, promoviendo resoluciones en el Consejo de Derechos Humanos y aumentando la ayuda humanitaria. Se menciona la evacuación de más de 4.000 personas y la concesión de 2.719 visados, de los cuales 1.430 fueron para mujeres y niñas. No obstante, las mismas fuentes reconocen que la cifra de solicitudes en lista de espera «rondan los varios miles», lo que evidencia la magnitud del problema y la brecha entre las acciones y la necesidad real.
La situación pone de manifiesto la lucha constante por la dignidad y la vida de estas mujeres, muchas de ellas profesionales como juezas, abogadas, médicas o deportistas, que claman por una oportunidad para rehacer sus vidas sin miedo. La esperanza de no ser olvidadas y de encontrar un refugio seguro sigue siendo el motor de su resistencia.
Fuente original: Infobae

