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Marruecos redobla la presión sobre España: Soberanía, migración y una crisis diplomática en ascenso

15/08/2026 3 min de lectura Por Redacción
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La relación entre España y Marruecos atraviesa un momento de alta tensión, marcado por las persistentes reclamaciones de Rabat sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, la exigencia de repatriación de menores no acompañados y la amenaza de suspender un acuerdo bilateral clave. Esta escalada se produce apenas semanas después de la masiva entrada de migrantes a Ceuta, un evento que dejó al descubierto las profundas fricciones entre ambos países.

Desde la prensa marroquí hasta las declaraciones oficiales, se ha intensificado la retórica que califica a Ceuta y Melilla como «ciudades ocupadas» y una «anomalía geopolítica». El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha afirmado que la cuestión de la soberanía «sigue sobre la mesa» en cada encuentro con representantes españoles. A esto se suma la presión por la devolución de miles de menores marroquíes que se encuentran en España, a quienes Rabat asegura que se les «retiene» contra su voluntad y que son víctimas de «violaciones y agresiones», aunque sin aportar pruebas.

La respuesta de España ha sido contundente. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha declarado firmemente que «Ceuta y Melilla son españolísimas y no se tocan», una postura que ha sido replicada por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien aseguró que la integridad territorial española «no ha sido ni será discutida con nadie». Madrid se mantiene firme ante lo que considera una injerencia en su soberanía.

Además, Marruecos ha puesto en duda la cooperación judicial, con la amenaza de suspender el acuerdo de extradición bilateral, alegando que España no respeta los procedimientos de entrega de personas reclamadas. Esta medida, de concretarse, podría tener serias implicaciones en la lucha conjunta contra el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo, áreas donde ambos países han colaborado estrechamente.

La situación de los menores no acompañados es otro punto de fricción. Mientras Marruecos reclama su retorno, organizaciones humanitarias señalan que muchos de estos niños viven en la calle en Ceuta sin protección. Los datos históricos de repatriación son escasos, y a menudo se debe a que los propios menores no desean regresar y a la falta de cumplimiento de trámites legales por parte de Rabat. A pesar de las acusaciones y la creciente presión, Marruecos ha manifestado una aparente voluntad de «elaborar un plan» conjunto para resolver la crisis migratoria, mientras España refuerza sus controles fronterizos para evitar nuevas entradas masivas.

Fuente original: Infobae