Con la llegada de las vacaciones y la creciente tendencia a reservar viajes por internet, también aumenta el riesgo de caer en manos de ciberdelincuentes. Agosto, por ejemplo, es un mes donde la actividad fraudulenta en el sector turístico se dispara, y el fraude con tarjetas o transferencias bancarias se posiciona como una de las principales causas de reclamo. Es fundamental estar alerta para proteger nuestro bolsillo y disfrutar de un merecido descanso sin sobresaltos.

Las tácticas de los estafadores son variadas y cada vez más sofisticadas. Desde plataformas de alquiler de propiedades que imitan a las oficiales hasta alojamientos que directamente no existen, o mensajes que solicitan pagos adicionales inesperados. Generalmente, el engaño comienza cuando un usuario llega a un sitio web desconocido a través de una búsqueda o un anuncio, y al intentar confirmar una reserva, los criminales actúan. El uso de celulares agrava este riesgo, ya que la pantalla más pequeña dificulta verificar si la dirección web de un enlace es legítima.

Antes de concretar cualquier pago, el primer paso es verificar que el sitio web utiliza una conexión segura. Esto se reconoce por el ícono del candado y el prefijo «https» en la barra de direcciones del navegador. Pero no es suficiente: la pasarela de pago debe ser reconocida y estar certificada, y el proceso tiene que solicitar una autenticación reforzada, como un código enviado por SMS, una notificación en la aplicación del banco o una verificación biométrica. La ausencia de este tipo de seguridad en una compra de alto valor es una clara señal de alarma.

Cuando se trata de un comercio desconocido que probablemente no volveremos a usar, es preferible utilizar una tarjeta de crédito en lugar de una transferencia bancaria. En caso de que el servicio no se preste o el cargo resulte fraudulento, el banco puede gestionar la devolución del importe. Una transferencia enviada, en cambio, es muy difícil de recuperar sin la colaboración del receptor. Además, los expertos recomiendan no guardar los datos de la tarjeta en sitios de reserva puntual. Cuanta menos información personal esté almacenada en línea, menor será la exposición ante posibles brechas de seguridad. Si está disponible, pagar con billeteras digitales como Apple Pay o Google Pay elimina este riesgo, ya que el comercio nunca accede al número real de la tarjeta.

Una modalidad de estafa en crecimiento es el «secuestro de reservas». Los delincuentes se hacen pasar por el hotel o la plataforma de reservas, utilizando datos reales del cliente como nombre, fechas de estadía o número de reserva. El mensaje fraudulento comunica un supuesto problema y pide un pago adicional para mantener la reserva. Ante cualquier comunicación de este tipo, la recomendación es clara: nunca hagas clic en enlaces sospechosos y contactá directamente con el alojamiento a través de sus canales oficiales. Que el mensaje incluya información verídica no garantiza su legitimidad.

Durante el viaje, activar las alertas de movimientos en la aplicación bancaria es una excelente práctica para detectar cualquier cargo no autorizado con rapidez. Algunos fraudes pueden aparecer varios días después, por lo que revisar el resumen de cuenta al regresar es igual de importante. Si, lamentablemente, caés en la trampa y facilitás datos bancarios por error, tu banco debe ser el primer contacto. Recordá conservar capturas de pantalla, números de teléfono y cualquier otro rastro del intento de fraude para presentar una denuncia.

Fuente original: Infobae