Un potente sismo de magnitud 7.4 sacudió varias ciudades de Colombia, dejando un trágico saldo de más de 200 fallecidos y miles de damnificados. Las principales urbes afectadas son Pereira, Cali y Manizales, donde los equipos de rescate trabajan sin descanso para encontrar sobrevivientes entre los escombros. La catástrofe ha generado una emergencia nacional y ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del país.

A pesar de la magnitud del desastre, el gobierno colombiano decidió priorizar a sus propios rescatistas y limitar el ingreso de ayuda exterior. Esta postura, alineada con las normativas internacionales de la ONU, generó controversia, especialmente para brigadas especializadas como los «Topos Tlatelolco» de México. Aunque los «Topos» ofrecieron su asistencia, las autoridades colombianas les pidieron esperar una nueva evaluación de daños antes de cualquier despliegue, aceptando por ahora solo el apoyo de Estados Unidos, Ecuador y Chile.

La situación se complicó aún más para otros grupos de rescate. El comandante Carlos Cienfuegos, líder de Topos USAR BREC, que se encontraba en Venezuela, solicitó públicamente una camioneta 4×4 y ayuda logística para trasladarse a Colombia, ya que las restricciones aéreas impiden el transporte de herramientas esenciales y generadores. Cienfuegos también lamentó los obstáculos burocráticos entre ambos países, evidenciando las dificultades que enfrentan los voluntarios para brindar su experiencia en momentos críticos.

Mientras tanto, en las zonas más golpeadas, la lucha contra el tiempo continúa. Historias de esperanza y dolor se repiten: desde el milagroso rescate de Daniela Largo en Pereira tras 35 horas bajo los escombros, hasta la angustia de Beatriz Arcos en Cali, quien logró sobrevivir al derrumbe de su departamento. La población se organiza en cadenas humanas para remover escombros, mientras los servicios básicos escasean y las ciudades permanecen en toque de queda nocturno.

El presidente Abelardo de la Espriella, recientemente asumido, declaró el estado de emergencia nacional y prometió subsidios de vivienda para los afectados. La comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, ha ofrecido asistencia económica. Este terremoto revive el doloroso recuerdo del sismo de 1999, que dejó casi 1.200 víctimas en la misma región cafetera, subrayando la vulnerabilidad de la zona ante estos fenómenos naturales.

Fuente original: Infobae