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Ferran Torres, el héroe español que nos amargó en el Mundial 2026: su dura historia de superación personal

20/07/2026 4 min de lectura Por Redacción
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España volvió a festejar en un Mundial de fútbol dieciséis años después, y el gol que les dio la victoria en la final de 2026 frente a nuestra Selección Argentina llevó la firma de Ferran Torres. Aquel disparo no solo se convirtió en parte de la historia del fútbol español, sino que también transformó al delantero del FC Barcelona en el héroe de toda una generación. Pero detrás de ese momento de gloria, se esconde la conmovedora historia de un futbolista brillante que, desde muy chico, aprendió que la vida también juega partidos muy difíciles.

Ferran nació un 29 de febrero de 2000 en Foios, un pequeño pueblo valenciano donde todos se conocen. Curiosamente, en su hogar el fútbol no era una pasión compartida. Su padre, Fernando, electricista municipal, nunca fue un gran aficionado al deporte. Sin embargo, su madre, María, sí creyó en él desde el principio. Fue ella quien le regaló sus primeras botines y quien, junto a su tío Suso, vio en aquel pibe una ilusión y un talento que merecían una oportunidad para brillar.

Con apenas seis años, el «Tiburón» ingresó en la cantera del Valencia, donde comenzó a destacarse mientras perseguía un sueño que parecía cada vez más cercano. Sin embargo, cuando solo tenía doce años, su mundo se le vino abajo: sus padres se divorciaron, dejándole una herida profunda que tardó mucho tiempo en sanar. Él mismo relató que no sabía cómo manejar ese dolor y que incluso le daba vergüenza hablar de ello. Para facilitar los entrenamientos, decidió instalarse en la residencia del Valencia, en Paterna. Cada domingo, al despedirse de su familia, rompía en llanto. “Fue duro, pero me hizo madurar”, reconocería años después, haciendo del fútbol su refugio.

En esos momentos difíciles, una persona fue su faro: su hermana Arantxa, seis años mayor. Más que una hermana, fue su apoyo incondicional, su confidente y uno de sus grandes pilares. Ambos comparten un tatuaje con una frase que resume perfectamente su manera de afrontar los golpes de la vida: “I refuse to sink” (“Me niego a hundirme”). Ferran lo lleva grabado en el tobillo como una promesa personal.

La vida volvió a ponerlo a prueba cuando ya era una estrella consolidada. Después del Mundial de Qatar, confesó haber atravesado uno de los momentos más complicados de su vida. “Entré en un pozo sin fondo”, llegó a admitir. No encontraba motivación, dejó de disfrutar y sintió que todo se desmoronaba a su alrededor. Fue entonces cuando decidió pedir ayuda profesional, acudiendo a terapia varias veces por semana para salir de esa depresión. Poco a poco, logró reconstruirse. “Antes solo pensaba en marcar goles. Ahora disfruto jugando y las cosas salen solas”, explicó tiempo después. Aquella decisión cambió por completo su manera de entender el fútbol y la vida misma.

En el ámbito sentimental, también vivió etapas diversas. Su primera relación conocida fue con Cintia Roldán, modelo, pero la distancia y su pase al Manchester City los separaron. Luego llegó Sira Martínez, hija del ex seleccionador Luis Enrique, con quien mantuvo una relación discreta que también terminó. Desde entonces, Ferran ha optado por proteger su vida privada, aunque en algún momento se lo relacionó con la influencer Martina Hunter.

Fuente original: Infobae