Incluso en los entornos más exigentes y con profesionales de élite, la dinámica de equipo puede ser un verdadero desafío. Un reciente programa de la Harvard Business School (HBS) reveló cómo la falta de una comunicación efectiva puede estancar proyectos y generar frustración, incluso entre estudiantes de MBA con alto rendimiento.

La experiencia, que involucró a casi mil alumnos trabajando en desafíos empresariales en 16 países, puso de manifiesto que la inteligencia individual y la motivación no son suficientes. Casi un tercio de los equipos experimentaron fallas comunicacionales tan severas que requirieron la intervención de los profesores. El problema no radicaba en la capacidad de análisis o estrategia, sino en la incapacidad de comprender y gestionar las diferencias cognitivas y de comunicación bajo presión.

Frente a esta realidad, la HBS implementó en 2025 una innovadora metodología de cuatro etapas, desarrollada en colaboración con TypeCoach, para fortalecer las habilidades interpersonales. El enfoque se centró en que los estudiantes reconocieran sus propias preferencias de comunicación y estilo de trabajo, así como las de sus compañeros. También se les enseñó a anticipar posibles conflictos y a adaptar su enfoque en tiempo real para evitar que las tensiones escalaran.

Esta capacitación transformó radicalmente la forma en que los equipos operaban. El silencio dejó de interpretarse como desinterés, y la retroalimentación directa ya no se percibía como crítica personal. Los estudiantes aprendieron a abordar las tensiones de manera temprana y con un lenguaje neutral, adaptándose mejor a los estilos de trabajo ajenos y manteniendo el impulso en situaciones que antes habrían provocado estancamiento. En definitiva, dejaron de ver las diferencias como incompetencia y las reconocieron como variaciones predecibles en la forma de procesar información y resolver problemas, un aprendizaje fundamental para cualquier ámbito laboral.

Fuente original: Infobae