Un lamentable episodio de inseguridad sacudió el barrio Cerrito y San Salvador de Mar del Plata, donde un jubilado de 78 años fue víctima de un violento robo en su propio hogar. El delincuente, con un modus operandi que se asemeja al conocido “cuento del tío”, se hizo pasar por un operario de la empresa de gas Camuzzi para ingresar a la vivienda y perpetrar el asalto.

El hecho tuvo lugar el pasado miércoles al mediodía, cuando la víctima se disponía a cerrar la reja de su domicilio. En ese instante, un hombre de mediana edad, de contextura alta y cabello canoso, vistiendo un uniforme de la compañía de gas, se aproximó con la excusa de verificar una supuesta deuda en las facturas del servicio. Confiado por la apariencia del desconocido, el jubilado le permitió el acceso a su propiedad.

Una vez dentro, la situación dio un giro dramático. El impostor desenfundó una picana eléctrica y, bajo amenazas, obligó al anciano a dirigirse al fondo de la casa. Allí, lo despojó de una suma cercana a los 900.000 pesos, dinero que correspondía a su jubilación y al aguinaldo. Un familiar de la víctima expresó la angustia que atraviesa el hombre, quien percibe la jubilación mínima, y lamentó la crueldad del engaño.

La investigación preliminar sugiere que el ladrón no actuó en solitario. Tras concretar el robo, escapó rápidamente en un vehículo que lo aguardaba en las cercanías, conducido por un cómplice que actuaba como campana. Este tipo de hechos, según vecinos y familiares, son cada vez más frecuentes en la zona, generando una profunda sensación de inseguridad y la percepción de que los delincuentes estudian previamente a sus víctimas.

Este incidente se suma a otro violento asalto ocurrido a mediados del mes pasado, también en Mar del Plata. En aquella ocasión, cuatro delincuentes irrumpieron en una vivienda de Guido al 1100, trepando por un balcón para atacar a un matrimonio de jubilados, ambos de 86 años. Las víctimas fueron sorprendidas mientras dormían, reducidas y golpeadas para que entregaran sus ahorros. Los ladrones se llevaron dinero, joyas e incluso sus alianzas de oro.

La rápida alerta de los vecinos movilizó a la Policía, que llegó al lugar mientras los delincuentes intentaban huir. Se desató una intensa persecución por varias cuadras, durante la cual los asaltantes dispararon contra los patrulleros y arrojaron “miguelitos” a la calzada, inutilizando uno de los vehículos policiales. A pesar de los disparos, no se reportaron heridos.

Finalmente, los asaltantes abandonaron el rodado, una Honda CRV blanca con patentes falsas que tenía pedido de secuestro por robo, en la zona de Magnasco y Rosales, y escaparon a pie, perdiéndose de vista. Dentro de la casa asaltada, los investigadores hallaron una escalera y diversas herramientas, evidencias clave para la reconstrucción del hecho que ahora está a cargo del fiscal Mariano Moyano.

A pesar de los golpes, la pareja de jubilados fue asistida y no sufrió lesiones de gravedad que comprometieran su vida. La Justicia busca determinar si existe conexión entre estos hechos y otros robos similares registrados en la ciudad en las últimas semanas, reforzando la preocupación por la seguridad de los adultos mayores.

Fuente original: Infobae