La región de Aragón, en España, empieza a recuperar la calma después de días de angustia por un incendio forestal de grandes proporciones. Este miércoles, más de 330 vecinos de cinco localidades afectadas por el fuego en las Peñas de Riglos, provincia de Huesca, recibieron la autorización para regresar a sus casas, un paso crucial hacia la normalidad tras la evacuación.
Las poblaciones de Villalangua, Salinas de Jaca, Santa María de la Peña, Bailo y Larués son las primeras en ver a sus habitantes volver. Sin embargo, no todos tuvieron la misma suerte. Los residentes de Alastuey y Arbués, que también esperaban volver hoy, deberán esperar un poco más debido a la persistencia de focos de humo, aunque las autoridades aseguran que no representan un peligro inminente.
El consejero de Interior del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, enfatizó que el regreso de los evacuados solo se concretará cuando haya «garantías al cien por cien» de seguridad. Los equipos de emergencia, incluyendo el Infoar y la Unidad Militar de Emergencias (UME), continúan trabajando arduamente en la zona, especialmente en puntos calientes cercanos a Santa Cruz de la Serós, donde aún hay áreas arboladas sin quemar que requieren atención.
Las buenas noticias meteorológicas también traen alivio. Se espera que este jueves un cambio radical en el clima, con una caída de temperaturas de entre 8 y 12 grados y la casi segura llegada de lluvias, ayude significativamente a controlar y extinguir el incendio. Mientras tanto, la Guardia Civil ha dispuesto una oficina móvil en Bailo para asistir a los vecinos que regresan con cualquier duda o problema relacionado con su vuelta a casa.
Fuente original: Infobae
