La ciudad de Rosario, una vez más, se ve sacudida por una alarmante escalada de violencia narco que ha traspasado todos los límites, llegando incluso a instituciones educativas. Durante la mañana del jueves, dos escuelas fueron blanco de ataques y amenazas, con una de ellas recibiendo disparos de arma de fuego, en un claro mensaje de grupos criminales relacionados con reclamos por las condiciones de detención de reclusos de alto perfil en la cárcel de Piñero.
Uno de los episodios más graves ocurrió en la escuela N° 1.372 “Chacho Muller” del barrio Tío Rolo. El personal docente y directivo encontró un vidrio roto al ingresar, y las pericias posteriores confirmaron tres orificios de bala en una ventana. Además, se hallaron vainas servidas calibre .380, que ya fueron enviadas para análisis. En este mismo lugar, los atacantes intentaron colgar una bandera con un mensaje intimidatorio, aunque el viento impidió que fuera legible al caer en una zanja y mojarse. Las cámaras de seguridad de la zona registraron a dos sospechosos, uno de ellos encapuchado, realizando los disparos y el intento de colgar la amenaza.
Casi en simultáneo, la escuela Técnico Profesional N° 346 “Gral. Juan Antonio Álvarez de Arenales”, en barrio Godoy, también fue utilizada para dejar un mensaje similar. Allí se encontró otra bandera con el mismo tenor de reclamo penitenciario, acompañada de cuatro cartuchos calibre 9 milímetros. Las imágenes de las cámaras de videovigilancia también captaron al individuo que dejó el intimidante trapo en esta institución.
Estos incidentes no son hechos aislados, sino que se suman a una serie de acciones similares ocurridas en la misma semana. Días antes, un centro de salud municipal y otra escuela, la N° 456 “Carlos Pellegrini”, recibieron mensajes mafiosos dirigidos a Alex “Araña” Ibáñez, un preso vinculado al narcomenudeo y protagonista de violentos enfrentamientos entre bandas. “Araña” Ibáñez es una figura ligada a la trágica muerte de Máximo Jerez, el niño de 12 años asesinado en marzo de 2023 en el barrio Los Pumitas, víctima de una balacera contra un búnker narco. La constante utilización de espacios públicos y educativos para estas demostraciones de poder y amenaza subraya la profunda crisis de seguridad que atraviesa Rosario, afectando directamente la vida cotidiana de sus habitantes y la tranquilidad de sus instituciones.
Fuente original: Infobae




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