El endeudamiento de los hogares se convirtió en uno de los principales indicadores de las dificultades económicas que atraviesan las familias argentinas. Santiago del Estero no queda al margen de este escenario: según los datos analizados por la concejala de Libres del Sur, Marianella Lezama, 375.001 personas tienen deudas registradas en la provincia y 109.104 se encuentran en mora.

La cifra implica que el 29,09% de los deudores santiagueños presenta algún tipo de incumplimiento. La deuda registrada supera el billón de pesos, mientras que más de $202 mil millones corresponden a obligaciones en mora.

Lezama, contadora pública y diplomada en Finanzas, planteó que estos números deben ser analizados más allá de las decisiones individuales de quienes contrajeron una deuda.

Según su interpretación, el fenómeno responde a una combinación de factores que incluye la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de los gastos esenciales, la reducción del ingreso disponible y el encarecimiento del financiamiento.

El crédito como forma de llegar a fin de mes

Uno de los puntos centrales del análisis es el crecimiento del uso del crédito por parte de las familias.

De acuerdo con datos del Banco Central, a diciembre de 2025 había 20,3 millones de personas con algún tipo de financiamiento. Las tarjetas de crédito alcanzaban a 14,8 millones de personas, mientras que los préstamos personales llegaban a 11,9 millones, con un crecimiento interanual del 22,1%.

Para Lezama, el dato no necesariamente representa un problema en sí mismo. El punto central, sostiene, es determinar para qué se utiliza el crédito y cuál es su costo.

La dirigente advierte que, cuando una familia utiliza una tarjeta o solicita un préstamo para cubrir gastos que no puede afrontar con sus ingresos habituales, el endeudamiento deja de funcionar como una herramienta financiera y comienza a utilizarse para completar el ingreso mensual.

Tasas elevadas y mayor presión sobre los hogares

Otro de los aspectos señalados está relacionado con el costo del financiamiento.

Según datos del BCRA citados en el análisis, durante 2025 las tasas de los préstamos personales se mantuvieron alrededor del 70% nominal anual hasta agosto. Posteriormente registraron un incremento y permanecieron en niveles elevados durante los meses siguientes.

Además, durante el primer semestre de 2025, las tasas reales mensuales de préstamos personales y tarjetas se ubicaron entre el 4% y el 5,5%, de acuerdo con el Banco Central.

En ese contexto, una familia que utiliza crédito para cubrir un faltante mensual comienza el período siguiente con una parte de sus ingresos ya comprometida en cuotas e intereses.

La situación puede agravarse cuando se recurre al pago mínimo de las tarjetas, a refinanciaciones o a nuevos préstamos para cubrir obligaciones anteriores.

La mora de los hogares se disparó

Los datos sobre incumplimiento muestran el alcance del problema.

Según el análisis presentado por Lezama, la mora bancaria de las familias pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,8% en junio de 2026.

Entre las empresas, en ese mismo período, el indicador se ubicó en el 3,5%.

El Banco Central informó que en junio el indicador dejó de aumentar, aunque el nivel de mora de los hogares continúa siendo elevado.

Para la concejala, el crecimiento de la cantidad de personas endeudadas no alcanza para explicar por sí solo el aumento de los incumplimientos.

Los sectores más vulnerables enfrentan créditos más caros

El escenario se vuelve más complejo fuera del sistema bancario tradicional.

En febrero de 2026, los proveedores no financieros de crédito financiaban a aproximadamente 12,1 millones de personas, mientras que la irregularidad de sus carteras alcanzaba el 26,9%. En el caso específico de los préstamos personales, llegaba al 34,1%.

Entre las fintech, la irregularidad alcanzaba el 26,2%.

A esto se suma el costo del financiamiento. El BCRA registró para febrero una tasa nominal anual promedio del 144% para determinados préstamos personales otorgados por proveedores no financieros.

Lezama sostiene que esto genera una situación desigual: las personas con menores ingresos o mayor inestabilidad laboral pueden terminar accediendo a financiamiento más caro.

Del banco al prestamista del barrio

El análisis también pone el foco en una parte del endeudamiento que no aparece completamente reflejada en las estadísticas oficiales: los préstamos informales.

El fiado en comercios, los préstamos entre familiares o amigos y el recurso a prestamistas particulares forman parte, según Lezama, de una realidad que puede aparecer cuando una familia queda fuera del circuito financiero tradicional.

La dirigente aclara que no existen estadísticas provinciales suficientes para cuantificar este fenómeno, por lo que considera que no corresponde establecer cifras, aunque sostiene que es una problemática que debería comenzar a medirse.

Santiago del Estero, entre el empleo y la mora

Uno de los puntos destacados del análisis es la situación particular de Santiago del Estero.

La provincia registra niveles bajos de desocupación, pero al mismo tiempo cuenta con más de 109 mil personas en situación de mora.

Para Lezama, esto demuestra que tener un empleo no necesariamente garantiza contar con ingresos suficientes para afrontar los gastos cotidianos y las obligaciones financieras.

En ese sentido, plantea que también deben observarse variables como la informalidad laboral, el cuentapropismo, las changas, la estabilidad de los ingresos y el poder de compra real de los salarios.

El impacto sobre la economía

El endeudamiento de los hogares también puede tener consecuencias sobre la actividad económica.

Cuando una familia destina una proporción cada vez mayor de sus ingresos al pago de servicios, cuotas, tarjetas e intereses, dispone de menos dinero para consumir.

Según el planteo de Lezama, si esta situación se replica en una gran cantidad de hogares, puede impactar sobre comercios y pequeñas y medianas empresas, que enfrentan una menor demanda.

De esta manera, el endeudamiento familiar deja de ser solamente un problema individual y pasa a tener consecuencias sobre el consumo y la economía en general.

Críticas al Gobierno de Milei

En su análisis, Lezama responsabiliza al Gobierno de Javier Milei por parte de las condiciones económicas que, según sostiene, contribuyeron al deterioro de la capacidad de pago de los hogares.

La concejala cuestiona especialmente la pérdida inicial del poder adquisitivo, el aumento de las tarifas de servicios esenciales y las condiciones financieras bajo las cuales se expandió el crédito al consumo.

Sin embargo, aclara que no considera que todas las deudas particulares puedan atribuirse directamente al Gobierno nacional.

Su planteo apunta a que el crecimiento generalizado de la mora debe analizarse en relación con el contexto económico y las políticas implementadas durante los últimos años.

Una problemática que excede a las estadísticas

Para Lezama, los más de 109 mil santiagueños en mora representan una expresión local de un fenómeno que atraviesa al país.

El debate, sostiene, no debería centrarse únicamente en cuánto se endeudan las familias, sino también en cuánto ganan, cuánto destinan a gastos esenciales y qué proporción de sus ingresos deben utilizar para pagar sus deudas.

En ese marco, plantea la necesidad de recuperar el poder adquisitivo, mejorar la calidad del empleo, ampliar el acceso a financiamiento sostenible y fortalecer la protección de los usuarios financieros.

La principal advertencia es que, si el crédito comienza a utilizarse de manera permanente para cubrir la diferencia entre los ingresos y los gastos básicos, el problema deja de ser exclusivamente financiero y pasa a reflejar las dificultades que enfrentan las familias para sostener su economía cotidiana.