Economía

Trump se resigna tras fracaso en Beijing

18/05/2026 3 min de lectura Por Redacción
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La reunión en Beijing marcó un giro en la estrategia de Donald Trump, quien admitió que sus medidas económicas y energéticas contra China no habían logrado resultados. Xi Jinping, durante el encuentro, le recordó que ambos países deben evitar la ‘Trampa de Tucídides’, un concepto analizado por el politólogo Graham Allison que describe el riesgo de conflicto entre una potencia en declive y otra emergente.

Los analistas chinos revisaron el Acuerdo de Plaza de 1985, donde Estados Unidos presionó a Japón para frenar su crecimiento económico. El ejemplo sirve para contextualizar el desafío que enfrenta China hoy, al igual que Japón en la década de 1980. Aunque Trump intentó imponer restricciones comerciales y presionar por recursos naturales, su estrategia no logró cambiar el rumbo de la economía china.

La administración Trump buscó desestabilizar a China mediante sanciones a países como Venezuela e Irán, pero sin éxito. En paralelo, el desinterés de inversores en bonos estadounidenses abrió la puerta a alternativas como el euro, lo que debilitó aún más la posición del dólar. Xi Jinping, por su parte, utilizó la cumbre para reforzar su postura sobre Taiwán, un tema estratégico por su producción de microprocesadores.

El liderazgo de China se consolidó al recibir visitas de líderes globales, desde Emmanuel Macron hasta el Taoiseach irlandés. Mientras Trump intentaba recuperar terreno, Xi Jinping se presentó como un defensor del orden global, en contraste con la volatilidad promovida por Estados Unidos. La metáfora del dragón, símbolo de sabiduría y resistencia en la cultura china, refleja la percepción de fortaleza de Pekín frente a Estados Unidos.

La resignación de Trump en Beijing simboliza el fin de una era en la geopolítica mundial. Mientras Occidente enfrenta su declive, China emerge como un actor clave, redefiniendo el equilibrio de poder. La historia reciente sugiere que la resistencia china no será fácil de doblegar, y el futuro de la relación entre ambas potencias dependerá de la capacidad de ambos lados para evitar el abismo de la confrontación.